Un diplomático de la embajada de Corea del Norte en Londres ha desertado con su familia a Corea del Sur, según informó hoy el Ministerio de Unificación de Seúl.

Thae Yong-ho, quien llevaba diez años viviendo en el Reino Unido, ha llegado a Corea del Sur con su familia, indicó el ministerio surcoreano sin añadir más detalles.

"Ahora se encuentran bajo la protección del Gobierno de Seúl", dijo hoy el portavoz de Unificación, Jeong Joon-hee, en una rueda de prensa recogida por la agencia Yonhap.

El diplomático, quien habría solicitado asilo en un tercer país previamente, efectuó la huida "siguiendo un minucioso plan", adelantó el periódico Joongang, uno de los de mayor tirada de Seúl.

Thae era uno de los diplomáticos que trabajan en la embajada norcoreana en Londres, y su cometido era promover en el Reino Unido una imagen favorable de su país.

El funcionario desapareció las pasadas semanas y la embajada "trató de encontrarlo, pero al parecer no tuvo éxito", aseguró al Joongang una fuente anónima.

Ésta también indicó que Thae había permanecido recientemente bajo una creciente presión del régimen de Kim Jong-un para combatir las fuertes críticas de la comunidad internacional por las violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte.

Más de un millar de huídos en 2016

Expertos han destacado que, debido a la represión del dictador y las sanciones internacionales, recientemente han aumentado las deserciones de ciudadanos de estatus medio y alto en la sociedad norcoreana, muchos de los cuales buscan refugio en países europeos o en Estados Unidos.

Unos 29.000 norcoreanos han encontrado refugio en Corea del Sur tras escapar de su país desde el armisticio de la Guerra de Corea (1950-53) que confirmó la división en dos de la península. En Corea del Sur este colectivo recibe ayudas del Gobierno para integrarse, aunque también sufre una fuerte discriminación social.

En todo el año 2015, Corea del Sur recibió a un total de 1.277 personas que huyeron del país vecino, un descenso en comparación a los 1.397 llegados en 2014, y menos de la mitad de los 2.706 que alcanzaron territorio surcoreano en 2011.

La cifra de enero podría indicar un cambio de tendencia en un momento en el que el régimen de Kim Jong-un mantiene un pulso con la comunidad internacional por sus pruebas nucleares y de misiles, que fueron castigadas con duras sanciones comerciales de la ONU.

Aun así, la mayoría de los refugiados sigue siendo gente con bajos recursos que pasa dificultades y busca una vida mejor en la vecina Corea del Sur, donde conocen el idioma y reciben ayuda del Gobierno.

 

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