Cuba nunca seguirá "fórmulas de privatización" ni aplicará "terapias de choque" en el proceso de actualización de su modelo económico, dijo este sábado el presidente Raúl Castro en la apertura del Séptimo Congreso del Partido Comunista.

"Cuba jamás puede permitirse la aplicación de las llamadas terapias de choque, frecuentemente aplicadas en detrimento de las clases más humildes de la sociedad", afirmó Castro ante los mil delegados del partido, máximo órgano de decisión.

En el poder desde 2008, Castro inició un proceso gradual de flexibilización en la economía de corte soviético, a través de una cautelosa apertura al trabajo privado y las inversiones extranjeras. 

El mandatario de 84 años, quien reemplazó a su hermano Fidel al frente del gobierno, justificó el ritmo lento de las reformas con el argumento de que el gobierno no renunciará a su idea de amparar a la población de 11,1 millones de cubanos.  

"Esta premisa, que se corresponde con el principio de que nadie quedará desamparado, condiciona en gran medida la velocidad de la actualización del modelo económico cubano, en lo cual es innegable la influencia de la crisis económica internacional y en particular los efectos de bloqueo contra Cuba", afirmó Castro en un discurso transmitido por la televisión cubana.

Indicó que la economía estatal "continuará siendo la forma principal de la economía nacional y del sistema socio-económico" y "la empresa privada actuará en límites bien definidos y constituirá un elemento complementario del entramado económico del país, todo lo cual deberá ser regulado por la ley".

En su reciente visita a Cuba, el presidente estadounidense Barack Obama, llamó a empoderar a los "emprendedores" privados que han surgido como resultado de las reformas.

"No somos ingenuos ni ignoramos las aspiraciones de poderosas fuerzas externas que apuestan a lo que llaman el empoderamiento de las formas no estatales de gestión, con el fin de generar agentes de cambio en la esperanza de acabar con la revolución y el socialismo en Cuba por otras vías", dijo Castro.

Sin embargo, advirtió que "las cooperativas, en trabajo por cuenta propia, y las medianas y pequeñas empresas privadas, no son por su esencia antisocialistas y contrarrevolucionarias y la enorme mayoría de quienes allí laboran son revolucionarios y patriotas, que defienden los principios y se benefician de las conquistas de esta revolución".

El gobernante, quien dejará el poder en 2018, volvió a insistir en el lastre que supone para la isla el embargo estadounidense vigente desde 1962 y que se mantiene en pie, pese a la reconciliación política con Washington y el levantamiento de algunas restricciones por parte de Obama.

Asimismo, aseguró que "las fórmulas neoliberales que propugnan la privatización acelerada del patrimonio estatal y de los servicios sociales, como la educación, la salud y la seguridad social, nunca serán aplicadas en el socialismo cubano".