Empeñado en impedir el regreso del capitalismo a Cuba, Raúl Castro gobernará hasta 2018 junto con la vieja guardia del Partido Comunista, que postergó su esperada renovación al término de su Séptimo Congreso este martes en La Habana.

El mayor órgano de decisión de Cuba ratificó el mando de la isla y apenas introdujo pequeños cambios en el selecto y poderoso Buró Político, lo que sepultó cualquier expectativa de cambio profundo tras la reconciliación política con Estados Unidos.

Cerca de cumplir 90 años, Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana, asistió a la clausura y pronunció un discurso con aires de despedida en el que confió en la continuidad del legado revolucionario después de su muerte.

Aparte de esto, este congreso -que en teoría se celebra cada cinco años- será recordado por sus escasos anuncios, pese al ambiente de transformación que rondaba la isla por cuenta, además, de la cautelosa apertura al sector privado iniciada por Raúl Castro en 2008.

"Agradezco (...) haber sido elegido por segunda vez primer secretario del Comité Central del PCC, con la certeza de que mi misión principal es defender, preservar y continuar perfeccionando el socialismo cubano y no permitir jamás el retorno al capitalismo", dijo el mandatario al cierre de cuatro días de deliberaciones.

Tal como se esperaba, Castro, de 84 años, ratificó su decisión de dejar el gobierno en 2018, pero mantendrá las riendas del PCC junto con compañeros de la gesta revolucionaria de 1959 y sin abrir espacio a otros actores políticos dentro del sistema de partido único.

"El Congreso acordó mantener en la dirección del Partido a un reducido grupo de veteranos de la generación histórica con elevada edad y que por su larga trayectoria revolucionaria gozan de autoridad ante el pueblo", justificó el mandatario en una intervención transmitida en diferido por la televisión estatal.

Las reuniones se llevaron a cabo sin acceso a la prensa internacional.

- "Los fantasmas de Fidel y Obama" -

En el discurso de clausura, Castro dijo que persistirá, "sin prisas, pero sin pausas", en la actualización del modelo socialista, que implica una flexibilización de un sistema económico en que el Estado controla el 80% de la actividad.

Sin embargo, "la revolución jamás encontrará solución a sus problemas de espaldas al pueblo, ni con la restauración del capitalismo, que conllevaría a la aplicación de terapias de choque a las capas de la población con menos recursos", ratificó Castro.

"Las modestas expectativas que muchos tenían para este Congreso resultaron justificadas", declaró a la AFP Michael Shifter, presidente del centro de pensamiento Diálogo Interamericano.

El experto consideró que pese a los esfuerzos de Raúl Castro de "moverse lentamente hacia una mayor apertura", los "fantasmas de Obama y Fidel estuvieron presentes".

Lejos del tono amable que marcó el primer año del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, el congreso de los comunistas graduó de nuevo a Washington como "el enemigo" y el propio Castro advirtió, en el discurso inaugural, sobre los nuevos métodos -"más difíciles de combatir"- contra la Revolución Cubana.

Fidel Castro, por su parte, reapareció ante las cámaras 12 días después de haber sido visto en público.

"Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno", dijo el dirigente quien lucía de buen semblante vestido con una camisa y una chaqueta azul deportiva.

Además de Raúl Castro, el PCC ratificó en su puesto de segundo secretario del partido al médico José Ramón Machado Ventura (85 años).

El Buró Político, entre tanto, fue ampliado de 14 a 17 miembros pero mantuvo casi la totalidad de los elegidos en 2011 al tiempo que aumentó, de una a cuatro, el número de mujeres.

"El partido está posponiendo lo inevitable: hacerse de una nueva dirección política. En este punto, parece que hay poco acuerdo interno, sólo facciones replantean sus posiciones y la vieja guardia sigue en pie", comentó Shifter.

En el Buró Político seguirán los tres primeros mandos de las Fuerzas Armadas, los generales Leopoldo Cintra, Ramón Espinosa y Alvaro López, así como tres hombres claves del gobierno: el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, el ministro de Economía Marino Murillo y el canciller Bruno Rodríguez.

El Congreso también amplió de 116 a 142 los miembros del nuevo Comité Central, con un promedio de edad de 54,5 años, el 44% de ellos mujeres, y un 36% de negros y mestizos.

Según la normativa comunista, el máximo órgano de decisión es el Congreso del PCC -de mil delegados- mientras el Comité Central - que delibera dos veces por año - es el responsable de dar seguimiento a las resoluciones.

De su parte, el Buró Político es el que ejerce el poder en la práctica diaria.

 

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