Con un cordial apretón de manos, el presidente de Cuba Raúl Castro recibió a su par de Estados Unidos, Barack Obama, en una cita histórica: si bien es la tercera vez que los representantes de ambas naciones mantuvieron un encuentro bilateral, es la primera vez que se realizó en suelo cubano, y en el palacio presidencial. Antes, entre las imágenes de José Martí y el Che Guevara, había sonado el himno de los Estados Unidos, escena inimaginable hasta hace poco más de un año.

El último anacronismo de la Guerra Fría, cuyo fin como ciclo histórico terminó con la caída del Muro de Berlín, en 1989 y la desaparición de la Unión Soviética,en 1991, era la relación cortada entre Estados Unidos y Cuba. El país caribeño, además de haber permanecido durante décadas en la lista de países del Pentágono que promocionaban el terrorismo, estaba totalmente cortado tanto política como económicamente.

Esto terminó simbólicamente hoy, cuando Obama pisó el Palacio de la Revolución y recibió el saludo de Raúl Castro. Además, pasaron juntos revista a la guardia de honor, integrada por la Unidad de Ceremonia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. También, ambas delegaciones diplomáticas se saludaron y presentaron mutuamente: John Jerry, secretario de Estado de Estados Unidos, y Miguel Díaz-Canel, primer vicepresidente de la isla, encabezaban ambas delegaciones.

La visita de Obama a Cuba, que comenzó ayer, tiene como intención acelerar la transición cubana hacia la democracia, mientras Cuba pretende conseguir un desbloqueo económico que si bien le podría quitar su esencia, se ve como clave en las aspiraciones cubanas de prosperidad.

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