Cuando Marla Maples, la segunda esposa de Donald Trump, se separó de él en 1997 después de tres años y medio de matrimonio, Mark Singer, el periodista que lo siguió durante varios meses para escribir un perfil encargado por su editora del “The New Yorker”, no vio venir el hecho. En ese momento, a Singer todavía le rondaba en la cabeza una pregunta: ¿cómo es la vida interior de Donald Trump? Y a pesar de que no lo vio venir, como él mismo explica en la reedición de su trabajo “Trump and Me” titulado en español “El show de Trump”, fue ese el momento que le permitió cerrar el círculo y terminar el perfil del personaje.

Un círculo que pasa por las excentricidades, fijaciones y obsesiones de un hombre de negocios que se entendió como una marca y se vendió de tal forma siempre, con la misma superficialidad del marketing, según describe el libro. Con eslóganes fáciles que conformaban valores y visiones de mundo, pero que estaban tan vacíos como lo estuvo por tantos años el Trump International Hotel & Tower de Chicago. Y así lo hizo tanto cuando tuvo que entrar a pelear en el ring de los grandes boxeadores de los negocios neoyorkinos como de los pesos pesados de la política estadounidense.

Trump es descrito en el perfil como engreído, arrogante, incapaz de entender ironías y con un concepto de sí mismo totalmente irreal. Su autoconcepto de predestinado al éxito le hacen capaz de hacer cualquier cosa. Emitiendo una frase que va desde la autoayuda, el mantra y la profecía autocumplida, pero que para él es una revelación filosófica, asegura: "Siempre conviene hacer las cosas del modo más complicado posible para que nadie entienda qué hiciste". Sus numerosos fracasos en negocios no le impide considerarse excepcional y reinventar su show para ser tremendamente atractivo a la vez que repugnante. Como pasa en la campaña presidencial de este año, representando un modo de ser y de estilo de vida identificable, pero que no cuenta con una "plataforma" aterrizada a la práctica.

A lo Madonna
“En el fondo, quiere ser Madonna”, le dijo a Singer por un analista financiero es la que funciona muchas veces como idea fuerza del texto. Y es la que puede explicar muchos comportamientos, dichos y salidas de madre de Donald Trump: un “showman”, un tipo que necesita llamar la atención, un experto en montar “performances” en donde las diferencias entre  lo superficial y lo profundo se hacen difusas, a la vez que arrasa con todo lo que tiene por delante, sea quien sea, con un resentimiento y al mismo tiempo con un aire de superioridad que pueden confundir.

El círculo de Singer se cerró cuando, el día en que Maples y Trump se separaron, el periodista fue al piso 26 de la Trump Tower de Nueva York y lo vió tan compuesto y tan plástico como siempre. En ese momento se dio cuenta de que la separación, para Trump, era una cuestión de dinero, y que todo es una cuestión de dinero, al igual que para John Self, el protagonista de la novela "Dinero" del escritor inglés Martin Amis. “Ahí vi que simplemente no tiene vida interior”. 

PUB/IAM