La crisis de los refugiados afecta principalmente a la Unión Europea, aunque también en menos medida a otros países fuera del radio del viejo continente. Canadá ha sobrepasado ampliamente la cuota de asilo con la que se comprometió, y a Latinoamérica también han llegado refugiados sirios. Pero no todos con buena fortuna.

En octubre de 2014, cinco familias sirias compuestas por 42 personas en total llegaron a Uruguay con la promesa de trabajo, comida y condiciones de vida dignas. Pero según dijo Mehri Alshebli al diario El País de Uruguay, "ahora estamos peor que antes".

"Nos mostraron maravillas de Uruguay y nos dijeron que mis hermanos mayores iban a conseguir trabajo enseguida", dice Alshebli, y agrega: "Estamos mucho peor que antes, nunca nos dijeron que vivir aquí era tan caro".

Y ejemplifica: "Allá no vivíamos así, andábamos bien vestidos y un calzado de este tipo cuesta cinco a seis dólares. Acá no se consigue nada por ese precio, todo es muy caro y no la estamos pasando bien".

La entrevista del diario citado también muestra cómo es la dieta habitual de estos refugiados: comen a base de harina y arroz, muy pocas veces carne porque es demasiado cara, y ni hablar de leche. La poca a la que tienen acceso es de cabra y la guardan para los menores. "Solo queremos trabajar", dijo.

El gobierno uruguayo sale al cruce de las críticas
La Secretaría de Derechos Humanos, dependiente de la presidencia uruguaya, salió al cruce de las críticas realizadas por una de las cinco familias refugiadas sirias que llegó en octubre de 2014 al país sudamericano.

En un comunicado emitido el viernes la Secretaría de Derechos Humanos de Uruguay señaló que se "viene cumpliendo con el programa previsto de apoyo económico" para cada una de las cinco familias que llegaron al país huyendo de la guerra.

La familia Alshebli se encuentra instalada en un campo en el departamento de Salto, 480 km al norte de Montevideo, que el gobierno le cedió, según agrega el comunicado publicado en la página oficial de la presidencia.

El gobierno también afirmó que realizó las gestiones para que los nueve hijos de la familia concurran a centros educativos y que todos ellos cuentan con cobertura gratuita de salud.

En noviembre pasado la familia Alshebli fue sancionada con el retiro de una parte de la ayuda económica que recibían debido a que el padre agredió al equipo encargado del Programa de Reasentamiento de Familias Sirias.

En setiembre del año pasado, Alshebli protestó junto a otras cuatro familias durante varios días frente a la sede del gobierno uruguayo solicitando salir del país.

PUB/FHA