La cabeza de la campaña presidencial de Donald Trump, Paul Manafort, renunció este viernes bajo la sombra de un escándalo de corrupción en Ucrania y tras quedar al margen de una renovación de asesores del magnate, que cae en los sondeos.

"Esta mañana Paul Manafort ofreció, y yo acepté, su renuncia de la campaña", dijo Trump en un comunicado, expresando agradecimiento por el trabajo del veterano estratega político de 67 años y elogiándolo como un "verdadero profesional".

Trump contrató a Manafort, quien había asesorado al ex presidente ucraniano y pro ruso Viktor Yanukovych, a principios de año para impedir lo que parecía entonces una disputada carrera por la nominación presidencial del partido Republicano.

"Agradezco mucho su trabajo para ayudarnos a llegar al lugar en que estamos hoy, y en particular su trabajo para guiarnos en el proceso de (elección de) delegados y la convención", dijo Trump.

A Manafort se le atribuyó el complicado rol de intentar convertir al virulento magnate, que no ha ocupado un cargo electivo en su vida, en un candidato más asequible a la mayoría de los votantes.

Pero una serie de polémicas y metidas de pata -especialmente los choques con los padres de un capitán musulmán que muerto en Irak-, hundieron al aspirante republicano en los sondeos.

Su rival demócrata Hillary Clinton lidera los sondeos con un promedio de 47,2%, contra 41,2% para Trump, según el sitio RealClearPolitics.com y marcha adelante en prácticamente todos los estados claves.

El miércoles pareció dejar a Manafort más al margen, al contratar a Stephen Bannon, exbanquero de Goldman Sachs y presidente ejecutivo del sitio ultraconservador Breitbart Newsal, como jefe ejecutivo, y a Kellyanne Conway, encuestadora republicana de larga data, como directora del equipo.

"Vamos a asegurarnos que Donald Trump esté cómodo estando en su propia piel, que no pierda su autenticidad", dijo Conway a CNN.

Trump pide disculpas

Manafort mantuvo, en el papel, su posición como principal estratega de la campaña, pero la movida fue ampliamente vista como un despido indirecto.

Los cambios en la campaña se produjeron dos días después que Manafort fuera involucrado en un escándalo de corrupción en Ucrania, lo que puso en titulares su pasado como asesor de líderes autoritarios.

Su salida parece marcar una nueva era en la campaña de Trump.

En una confesión sorprendente, el millonario se declaró el jueves arrepentido de las palabras hirientes que ha pronunciado, señalando que en "el fragor del debate" a veces "se dicen cosas equivocadas".

"Me ha pasado y, créanlo o no, lo lamento", dijo, levantando aplausos entre la multitud en Charlotte, Carolina del Norte. "Realmente lo lamento, y en especial cuando he causado dolor a las personas", añadió el candidato, al asegurar a sus seguidores que "siempre les diré la verdad".

En otro gesto más cercano a la campaña de un candidato tradicional, Trump divulgó este viernes su primer anuncio publicitario en TV.

El spot se centra en temas de seguridad y asocia a Hillary Clinton a los problemas de la inmigración clandestina, uno de los temas centrales del aspirante republicano que ha prometido construir un muro en la frontera con México y deportar a los 11 millones de indocumentados.

"En el Estados Unidos de Hillary Clinton, el sistema está amañado en detrimento de los estadounidenses", dice el narrador, al evocar la admisión de refugiados sirios y asociando la delincuencia a los inmigrantes clandestinos que, además, se beneficiarían de las prestaciones sociales.

"El Estados Unidos de Donald Trump es el de la seguridad", agrega la voz en off, en el aviso de 4,8 millones de dólares. "Los terroristas y los criminales peligrosos quedan excluidos".

Clinton ya gastó 61 millones de dólares en las cadenas televisivas, de acuerdo con la NBC

 

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