El diario New York Post realizó un espeluznante descubrimiento: el ex dictador de Irak Saddam Hussein mantenía una sala de torturas en plena Nueva York.

Hussein lideró un gobierno de facto en Irak desde 1979 hasta 2003, cuando fue derrocado por fuerzas de Estados Unidos, en medio de una guerra que estalló después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La figura del sanguinario dictador siempre ha estado ligada a EEUU, pues la potencia del norte fue su principal aliado en la década de los 80 y posteriormente Washington mantuvo dos guerras contra la dictadura iraquí.

Ese especial vínculo entre Hussein y Estados Unidos parece no tener fin, pues ahora una investigación del New York Post reveló que el dictador tenía una sala especial para torturas en pleno Manhattan, en el edificio de cinco pisos de la delegación iraquí para las Naciones Unidas.

Dos funcionarios de la sede diplomática, cuyas identidades se mantienen en reserva, aseguraron que “era una habitación oscura, con puertas reforzadas y nadie podía ingresar. No hacía falta aislamiento acústico, pues allí abajo no se escuchaban los gritos”.

Esta sala se habría construido en 1979, apenas Hussein llegó al poder.

Los funcionarios comentaron que agentes de seguridad de la dictadura torturaban a ciudadanos iraquíes residentes en Nueva York, con el fin de que sus parientes regresaran a Irak y se sometieran al gobierno de Hussein. Esta práctica se habría realizado en otras embajadas de Irak por el mundo.

Las evidencias de las torturas habrían sido destruidas por agentes de Estados Unidos, cuando la administración de George W. Bush lideró una guerra contra Irak con el pretexto de la presencia de armas de destrucción masiva, algo que luego quedó descartado. En ese conflicto perdieron la vida casi medio millones de civiles y militares.

 

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