El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, también conocido como el Donald Trump filipino es un abogado de 71 años, ganó las elecciones con acusaciones de autoritarismo por parte de sus detractores. Ha prometido restablecer la pena de muerte, ordenar a las fuerzas de seguridad disparar a matar a los criminales, o pagar primas a los policías que traigan cadáveres de narcotraficantes. También permite y premia a los filipinos que maten o arresten a sospechosos por su cuenta y riesgo.

Sin pelos en la lengua y con un lenguaje directo y autoritario, recopilamos algunas de sus declaraciones poco ortodoxas:

-“Yo digo que matemos cinco criminales cada semana para que sean eliminados”

-"Odio matar a seres humanos (...) Pero tengo que hacer algo con el crimen y las drogas", dijo el mandatario.

-“Olvídense de los derechos humanos. Si logro llegar al palacio presidencial haré lo mismo que hice como alcalde. Ustedes, narcotraficantes y buenos para nada, será mejor que se vayan. Porque los voy a matar. Los tiraré a todos en Bahía Manila.”

-Filipinas es uno de los países más católicos del mundo. El 80% de la población es fervientemente creyente, pero Duterte se permitió insultar al Papa Francisco, y calificarlo de "hijo de puta".

-De su vida privada se conocen alguno detalles como su pasión por la motos y las mujeres. Precisamente, una última polémica relacionada con las mujeres tuvo lugar durante uno de sus últimos mítines donde quiso hacer un chiste y le salió un broma de mal gusto sobre la violación y asesinato de una misionera australiana en 1989. “Era tan guapa... ¡El alcalde debió haber sido el primero (en abusar de ella)!", dijo, en alusión al cargo que ocupaba entonces. Ante las numerosas críticas tuvo que pedir perdón y admitir que "a veces me sale lo peor de mí por la boca".

-Si Trump dejó claro en un debate que no tenía “ningún problema” refiriéndose a su pene, el nuevo presidente filipino llegó más allá. Ha alardeado incluso de sus infidelidades y ha reconocido que tiene cuatro hijos con diferentes mujeres.“Estoy separado de mi mujer. No soy impotente. ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Dejar que (mi pene) cuelgue ahí para siempre?”, ha declarado.

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