El gobierno conservador de Mariano Rajoy despacha los asuntos menores desde los comicios generales del 20 de diciembre, en los que perdió la mayoría absoluta.

Según la Constitución, el rey escucha a los diferentes partidos representados en el Congreso de los Diputados antes de proponer un candidato para formar gobierno, que después deberá ser investido por una mayoría de diputados.

Si no hay acuerdo, tras el primer intento de investidura comienza un plazo de dos meses al término del cual, si no se ha elegido a ningún candidato, se convocarán nuevas elecciones.

Felipe VI, de 47 años, inició este lunes sus primeras consultas con ese objetivo. Afronta una situación que no conoció su padre Juan Carlos I, que abdicó en el verano de 2014: una cámara dividida en cuatro partidos principales que rechazan hasta ahora cualquier compromiso para formar un gobierno.

Rajoy propone sin éxito una gran coalición de su Partido Popular (PP, 123 escaños) con el Partido Socialista (PSOE, 90 escaños) y el nuevo partido liberal Ciudadanos (40 escaños).

El jefe del PSOE, Pedró Sánchez, no quiere ni hablar de esta posiblidad y propone, en cambio, una coalición con el partido de izquierda radical Podemos (69 escaños) y pequeñas formaciones nacionalistas. Pero, Podemos exige condiciones hasta ahora inaceptables para los socialistas.

- 'Cartas sobre la mesa' -

Desde el PP a Podemos, pasando por los socialistas, todos aseguran que no quieren nuevas elecciones. Un sondeo publicado el domingo por El País, muestra que una mayoría del 61% de los españoles no quiere repetir los comicios.

Unas nuevas elecciones tampoco alterarían demasiado la actual relación de fuerzas, según esta encuesta. Podemos, fundado hace apenas dos años, superaría al PSOE fundado en 1879, pero sin lograr una mayoría de gobierno.

"Este país necesita tener un gobierno con la mayor celeridad posible", insistió este lunes Mariano Rajoy, que se enorgullece de haber reactivado la economía española y que teme que la incertidumbre política desanime a los inversores.

No es el único en manifestar esta preocupación. "Querría que España se dotara lo más rápidamente posible, ya que es miembro de la zona euro, de un gobierno estable", declaró el viernes el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

"Del punto de vista de las empresas, lo que nos interesa es que haya un gobierno sólido, fuerte, de los que afronten las dificultades de la situación económica", afirma el presidente de la poderosa patronal CEOE, Juan Rosell, contactado por la AFP.

Pero Rajoy se guardó mucho de confirmar las indiscreciones de la prensa, según las cuales, estaría dispuesto a revisar varias de sus reformas más controvertidas para atraer a futuros socios.

"El que pone las cartas sobre la mesa antes de empezar una negociación es un pésimo negociador", explicó el dirigente conservador, acusado de inmovilismo por sus adversarios.

El rey empezó sus consultas por los partidos más pequeños. El lunes recibió a los representantes del partido regionalista Nueva Canarias, de este archipiélago atlántico español, y de Foro Asturias, procedente de esta región montañosa del norte de España.

El monarca finalizará sus consultas el viernes con Mariano Rajoy y todos esperan que el líder conservador intentará someterse a un voto de investidura en la semana del 25 de enero.

Si fracasa, como parece que puede ocurrir, Pedro Sánchez lo intentará a su vez.

 

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