Miles de personas participaron de manifestaciones convocadas en varias ciudades de Brasil por sindicatos para conmemorar el 1º de Mayo, incluida la mandataria del mayor país de Latinoamérica, quien ofreció un discurso en el acto de la capital económica Sao Paulo.

Las celebraciones del Día de los Trabajadores estuvieron dominadas por un discurso contrario al impeachment de Rousseff, calificado por ella misma como un "golpe de Estado" basado en una conspiración para devolver el poder a la centro-derecha brasileña.

"Si no participamos de esta resistencia, si no salimos a la calle, tendremos que aguantar este golpe de la derecha que traerá desempleo, desorganizará la economía y hará que millones de personas vuelvan a ser pobres", lamentó ante la AFP Edna Delanina, jubilada y militante del PT, al participar de la marcha en Sao Paulo.

Rousseff, cuyo Partido de los Trabajadores (PT) gobierna Brasil desde 2003, dijo a sus seguidores que sus oponentes están "rasgando la Constitución" y que planean derrumbar las políticas sociales que sacaron a decenas de millones de brasileños de la pobreza en los últimos años de gobiernos izquierdistas.

"Si pueden hacer esto conmigo, ¿qué harán con la clase trabajadora?", cuestionó Rousseff, al tiempo que anunció una ampliación del programa de apoyo a familias de bajos recursos denominado "Bolsa Familia".

La multitud interrumpió varias veces su discurso con un ya clásico grito de apoyo: "¡No habrá golpe, habrá lucha!".

Gilmar Mauro, del Movimiento de Trabajadores Sin Tierras preconizó la "desobediencia civil" contra el eventual gobierno del vicepresidente Michel Temer, quien ante la posible salida de Rousseff ya esboza una estrategia para encarar la peor recesión de Brasil en décadas y a las profundas divisiones que aquejan al país.

La mandataria, que transita el segundo año de su segundo mandato, podría ser suspendida de temporalmente de sus funciones el 10 u 11 de mayo, cuando el Senado decida si se abre un juicio político en su contra por supuestas ilegalidades en el manejo de las cuentas públicas.

- Resistir "hasta el fin" -

Si el Senado aprueba la apertura del impeachment, Rousseff será sustituida por hasta 180 días por Temer, líder del mayor partido político de centro-derecha de Brasil, que rompió recientemente su alianza con el gobierno y provocó una desbandada dentro de la coalición de gobierno.

Una vez comenzado el juicio, para que Rousseff sea destituida definitivamente, dos tercios de los senadores deben optar por apartarla del cargo, una votación que se estima podría demorarse hasta septiembre y que consolidaría a Temer en la silla presidencial hasta las elecciones de 2018.

Mientras los sondeos de la prensa local indican que los senadores votarán a favor de la apertura del proceso en los próximos días, Rousseff y sus aliados, incluyendo su carismático antecesor y mentor Luiz Inacio Lula da Silva, apuestan por ganar la votación que dará la sentencia definitiva.

"Voy a resistir y voy a luchar hasta el fin", insistió Rousseff este domingo.

"La lucha continúa, no habrá golpe", reafirmó el presidente del PT, Rui Falcao. "No dialogaremos con un golpista", zanjó.

Temer ha afirmado que no pretende desmantelar los programas sociales impulsados por la izquierda desde que Lula llegó al poder en 2003, como afirma Rousseff.

Sin embargo, Temer dijo que logrará las mayorías necesarias en el Parlamento para iniciar reformas económicas que pongan nuevamente a Brasil a crecer.

 

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