Por 8 votos contra 3, los ministros del máximo tribunal del país decidieron que el Senado -donde el gobierno cuenta con mayor apoyo político que en la Cámara de Diputados- tendrá la palabra final para admitir o no un juicio político contra la presidenta.

"Sería incoherente que el Senado funcionara como un mero matasellos de papeles para ejecutar lo que determina la Cámara de Diputados. Actos mucho menores, como derrumbar un veto presidencial, dependen de la aprobación de ambas cámaras. Algo mucho más grave, como la destitución de la presidenta, ¿no debería depender también (de ambas cámaras)?", se preguntó el juez Roberto Barroso al defender la posición victoriosa.

La Corte anuló asimismo la comisión especial de mayoría opositora elegida la semana pasada por voto secreto y pidió reiniciar el proceso en una votación abierta.

El trámite de impeachment, lanzado a principios de mes por el presidente de la Cámara de Diputados y archienemigo de Rousseff, Eduardo Cunha, fue suspendido la semana pasada por la Corte Suprema después de la polémica elección de una comisión legislativa que debe analizar en primera instancia si el proceso debe proseguir o no.

La votación se realizó de forma secreta y resultó favorable a la oposición, lo que motivó a que aliados del gobierno recurrieran a la corte para frenar el proceso.

Con la decisión de este jueves, el parlamento de Brasil debe volver atrás y realizar de nuevo la elección de esa comisión, que dará los primeros pasos para destituir o no a la presidenta.

Luego será el plenario de la Cámara de Diputados quien deberá proseguir con el trámite, y según estipularon los ministros de la Corte Suprema este jueves, el Senado también deberá votar si admite o no el juicio contra la mandataria.

 
- Oxígeno para Rousseff -

 

"Dilma ganó. Es una gran victoria para ella porque el Senado tiene el poder de hacer un nuevo juicio de admisibilidad, es decir, puede votar si recibe o no el proceso de impeachment", dijo a la AFP Michael Mohallem, profesor de derecho de la universidad Fundación Getulio Vargas de Rio de Janeiro.

Reelecta en 2014 al frente del mayor país de Sudamérica, Rousseff es acusada por juristas y opositores de aumentar gastos sin permiso previo del Congreso y de tapar agujeros del presupuesto con préstamos de bancos estatales.

Esta exguerrillera de izquierda de 68 años ha calificado al impeachment como un "golpe" de la oposición y afirma que las denuncias no tienen ningún sustento.

"La presidenta está muy feliz", opinó el alcalde de Rio, Eduardo Paes, que participó junto a Rousseff de la inauguración de un museo.

"La decisión de la Corte calma un poco el proceso político, la política brasileña precisa volver a dialogar", añadió Paes citado por la prensa local.

La mandataria enfrenta tormentas en todos los frentes, con la economía en recesión desde el segundo trimestre, déficit fiscal, una inflación superior a dos dígitos y un desempleo creciente, panorama que ha provocado el derrumbe de su popularidad a un magro 9%.

Además, el coalición de gobierno está fisurada, un megaescándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras salpica a todo el establishment político y el Congreso demora en aprobar el crucial plan de austeridad presentado por el gobierno.

 
- Proceso largo y complejo -

 

El proceso de impeachment se anuncia largo y complejo.

"Vivimos en el Brasil del bicameralismo. No puedes destituir un presidente de la República a partir de la decisión de una sola Cámara, sin escuchar a la otra", celebró el presidente del Senado, Renán Calheiros, tras conocer la decisión de la Corte que lo coloca como una figura clave en el destino de la presidenta.

Calheiros, aunque al igual que Cunha es del PMDB -partido clave para Rousseff en la coalición de gobierno- apoya a la mandataria.

La decisión de la Corte Suprema asesta un golpe a Cunha, el jefe de Diputados al que la fiscalía acusa de corrupción en el marco del megafraude a Petrobras y quiere expulsar del Congreso.

"Siempre respetamos la decisión de la Corte. Obviamente vamos a cumplir. Pero hay puntos que precisan ser aclarados", advirtió Cunha tras conocer el veredicto y anunció que convocó para el próximo lunes una reunión con los líderes partidarios para definir los próximos pasos.

Cunha, que aceptó el pedido de impeachment y lideró la formación de la comisión legislativa opositora electa por voto secreto, es investigado por la justicia y por sus colegas en el parlamento por supuestamente esconder millones de dólares provenientes de sobornos en cuentas suizas.

Analistas estiman que sus días en el Congreso están contados.

 

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