La aspirante demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, intercambió argumentos con su rival partidista Bernie Sanders durante un nuevo debate el domingo, en el que la exsecretaria de Estado apuntó su artillería contra el puntero del bando republicano, Donald Trump.

Luego de dividir resultados en primarias en cuatro estados durante el fin de semana, Clinton y Sanders subieron al escenario en Flint, la ciudad en el estado de Michigan (norte) epicentro de un escándalo por agua contaminada con plomo, para el séptimo debate demócrata, organizado por CNN.

Ambos candidatos se unieron en sus críticas a Rick Snyder, el gobernador republicano de Michigan responsable de ese escándalo sanitario que horroriza al país, y a quien pidieron renunciar.

Más de 8.000 niños en Flint, una ciudad mayoritariamente negra, hundida en la pobreza y la criminalidad desde el cierre de las fábricas de General Motors, fueron envenenados con plomo por más de un año antes que la contaminación fuese descubierta por activistas.

Hubo menos acuerdos entre los aspirantes demócratas sobre las armas de fuego, la cobertura médica, pasando por el ambiente y la economía.

Sanders acusó a Clinton de haber apoyado los acuerdos de libre comercio que precipitaron la reubicación industrial y dejaron sin trabajo a multitudes en la región, y de ceder ante los intereses de Wall Street, la industria petrolera y las farmacéuticas.

"La secretaria Clinton apoyó virtualmente cada uno de los desastrosos acuerdos de comercio diseñados por las corporaciones estadounidenses", dijo Sanders.

Clinton, de 68 años, respondió acusando al senador de votar en contra del plan de rescate de la industria automotriz, corazón económico de Michigan, lo que provocó un aireado intercambio.

Sanders sugirió que Clinton hablaba del "rescate de Wall Street, donde algunos amigos suyos destruyeron la economía".

"Disculpe, estoy hablando", dijo secamente el senador de 74 años cuando la exprimera dama intentó interrumpirlo.

"Si va a hablar, cuente toda la historia, senador Sanders," remató ella.

Pero "Bernie" acudió también al humor al considerar necesario mayor financiamiento para combatir las enfermedades mentales luego de presenciar el último debate republicano, en el que Trump evocó el tamaño de su pene.

Sanders necesita urgentemente detener el avance de Clinton, quien nueve meses después de lanzar su campaña parece cada vez más cerca de obtener la nominación demócrata, a pesar de una sorpresivamente fuerte campaña del senador socialdemócrata.

Más votos que Trump
Sanders ha ganado las primarias en siete estados, incluyendo Kansas y Nebraska el sábado, y este domingo tiene proyectado un triunfo en Maine, vecino a su estado.

Pero Clinton duplica la ventaja en la crucial contabilidad para obtener la nominación en la convención demócrata de julio.

La exsecretaria de Estado pareció el domingo adelantarse en la campaña, señalando que construye una "coalición diversa" en todo el país y enfilando sus ataques contra Donald Trump.

"La intolerancia de Donald Trump, sus abusos y fanfarronería no van a funcionar con el pueblo estadounidense, así que espero enfrentarme a él", dijo.

"Haré todo lo que pueda como la nominada demócrata para tener una campaña que los enorgullezca (...). No pretendo caer en el caño con quien sea que ellos nominen", señaló.

"Hay un solo candidato en ambos partidos que tiene más votos que él, y soy yo", dijo Clinton.

Pero Sanders no dejó pasar el momento para impulsar sus aspiraciones, dos días antes de primarias en Michigan y Mississippi, que pueden determinar su suerte en la campaña.

"Casi todas las encuestas muestran que Sanders versus Trump es mucho más efectivo que Clinton versus Trump", indicó.

Sanders y Clinton se verán de nuevo las caras el miércoles para otro debate en Miami, y los cuatro aspirantes republicanos harán lo propio el jueves en la misma ciudad, previo a las grandes batallas a todo ganar del 15 de marzo: cinco estados decisivos irán a las urnas, entre ellos Florida, el feudo del senador de origen cubano Marco Rubio.

Rubio logra respiro
Trump mantiene su liderazgo en la carrera del Partido Republicano, pero el senador ultraconservador Ted Cruz emergió como su principal rival tras los resultados mixtos obtenidos en las votaciones internas del fin de semana.

Trump ganó en Luisiana y Kentucky, pero Cruz se anotó triunfos en Maine y Kansas, y obtuvo más delegados en total.

El senador Marco Rubio salió con las manos vacías, sin poder capitalizar en el ataque de la dirigencia partidista contra el millonario, de quien deploran su discurso en contra de los inmigrantes y el libre mercado, y una verborrea llena de insultos.

Presionado por Trump y Cruz de renunciar, Rubio recibió una bocanada de aire el domingo al ganar cómodamente el caucus del domingo de Puerto Rico, donde había hecho campaña desde septiembre.

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