El imputado por la masacre del barrio Trapiche, en la ciudad argentina de Mendoza, Daniel Zalazar, insistió en su inocencia, aunque reconoció haber estado en la casa donde ocurrió el brutal crimen.

El profesor de taekwondo fue trasladado el día lunes desde la Séptima Comisaría de Godoy Cruz, hasta un recinto penal, donde esperará el juicio por las muertes de Vicenta Díaz (90), Susana Ortiz (54) y Lorena Arias (30) y las heridas ocasionadas a dos menores.

A su arribo al recinto carcelario, el hombre dio muestra una vez más de su carácter y falta de remordimiento por el crimen. Así lo destacó el  diario UNO, de Mendoza que reproduce las palabras del imputado.

“Soy buena gente, no van a tener problemas conmigo”, dijo mientras era informado de las reglas del pabellón para detenidos por violencia de género y abusos sexuales.

El fiscal de la causa, detalló que el hombre ha manifestado en varias ocasiones su inocencia, aunque admitió haber visitado a una de las víctimas y reconoció su presencia en el lugar de la masacre.

Sin embargo, el imputado dijo que se fue antes del ataque a las tres mujeres y los niños.

La fiscalía y los investigadores se encuentran confiados en lograr comprobar la responsabilidad de Zalazar gracias a los testimonios de los niños de 11 y 8 años, que “son prácticamente condenatorios”.

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