La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, ha asegurado este miércoles en Bruselas tras su reunión con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, que aún es "muy pronto" para conocer el futuro de Escocia en la Unión Europea, pero que el encuentro ha sido "una buena oportunidad para fijar la posición" escocesa.

"Ha sido un placer encontrarme con el presidente y abordar la situación actual, ha sido una buena oportunidad para fijar la posición de Escocia y el deseo de permanecer en la UE", afirmó Sturgeon en declaraciones a los periodistas tras el encuentro, que duró aproximadamente una hora.

Sturgeon dijo que se trata de "una etapa muy temprana de este proceso" para conocer cuál será el futuro de Escocia en la UE. Sturgeon se reunirá también con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Será a las 15.00 GMT (17 h, hora española), ha confirmado el portavoz comunitario Margaritis Schinas. Y con el líder de los liberales europeos (Alde), Guy Verhofstadt.

En el encuentro con Schulz, ha dicho, ha "dejado muy claro" el deseo de los escoceses de permanecer en la UE y de "proteger" la relación de Escocia con los demás socios.

"No subestimo los desafíos que tenemos por delante", añadió. La ministra principal escocesa remarcó que se trata de reuniones "introductorias, para que la gente entienda que, al contrario que otros lugares del Reino Unido, Escocia no quiere irse de la UE".

Schulz comentó que había "escuchado atentamente" a Sturgeon y dijo haber "aprendido mucho" durante la reunión, aunque no hizo ninguna valoración adicional sobre su posición respecto al lugar que debe ocupar Escocia en la UE.

La ministra principal de Escocia también solicitó una entrevista con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien no obstante declinó verse con ella porque considera que "no es el momento adecuado" dada la situación de crisis en el Reino Unido tras el voto a favor del "brexit".

Sturgeon dijo en Edimburgo que la voz de Escocia "será escuchada" en Europa tras el brexit y no descartó la posibilidad de convocar un segundo plebiscito sobre la independencia de Escocia porque los escoceses no quieren romper los vínculos con Europa.

 

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