El presidente de Brasil, Michel Temer, dijo que la decisión del Senado de permitir que la destituida mandataria Dilma Rousseff mantenga sus derechos políticos es una "pequeña" vergüenza, pero sostuvo que eso no afectaría la estabilidad de su gobierno.

"Estoy acostumbrado porque llevo más de 34 años en la vida pública, y estoy en contacto permanentemente con estas pequeñas vergüenzas, que se superan enseguida", ha afirmado desde Shanghái, donde acude, ya en calidad de presidente, a la cumbre del G20.

Si bien ha reiterado que "respeta" las decisiones del Senado, ha recordado que esta en concreto "está siendo cuestionada".

Brasil "ha pasado la página" tras un período de "turbulencias políticas", afirmó el viernes su nuevo presidente Michel Temer desde China, dos días después de la controvertida destitución de Dilma Rousseff.

"Hemos padecido turbulencias políticas y económicas, recesión, pero ya se ha pasado esta página" aseguró Temer ante la prensa, tras una rápida escala en Shanghai, antes de una cumbre del G20 en Hangzhiu (este).

"Brasil deja resueltamente atrás toda la inestabilidad económica y política que padeció en los últimos años", insistió tras una reunión con el alcalde de Shanghai, Yang Xiong.

Temer juramentó su cargo horas antes de viajar a China para la cumbre del G20 de este fin de semana, en la que intentará "buscar recursos e inversores" para Brasil, en su primer acto internacional como presidente titular.

El nuevo presidente brasileño llamó en Shanghai a reforzar las cooperaciones económicas sino-brasileñas.

"China y Brasil deben valientemente apoyarse, sobre todo ahora que la economía brasileña recupera la salud y nuestra perspectivas económicas que son previsibles", comentó Temer, según la traducción oficial en chino de sus palabras.

 

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