Polonia ha sido siempre un país atractivo para los cazadores de tesoros. ¿Por qué? Los nazis escondieron valiosas obras de arte y tesoros antiguos en los búkers, pasadizos secretos y túneles que construyeron tanto en la región de Silesia, al suroeste del país y antiguamente parte de Alemania, como en la región de la antigua Prusia y en las costas del mar Báltico.

Y si el año pasado dos exploradores aseguraron haber encontrado un tren repleto de oro que forma parte de uno de los mitos más conocidos en Polonia, ahora es el historiador Bartlomiej Plebanczyk, director del Museo Mamerki de la ciudad polaca homónima a menos de 100 kilómetros de Kaliningrado, Rusia, el que asegura saber dónde está uno de los tesoros más conocidos de Pedro I "el Grande": el Salón de Ámbar. Así lo consigna el The New York Times.

Pedro "el Grande", uno de los zares más importantes de la Rusia imperial, mandó a construir el Salón de Ámbar durante el siglo XVIII en un palacio cercano a la ciudad de San Petersburgo. Sus paredes estaban revestidas de seis toneladas de la valiosa piedra, que entre sus cualidades desprende un olor muy agradabe. Estuvo en San Petersburgo hasta la invasión nazi, cuando Hitler ordenó desmantelar el salón y llevarlo a la ciudad prusiana de Königsberg, actual Kaliningrado. Y cuando los soviéticos invadieron la ciudad, los nazis hicieron desaparecer el Salón de Ámbar. Los rusos construyeron una réplica.

Varios habitantes ancianos de Mamerki le han dicho a Plebanczyk que recuerdan haber visto a tropas nazis llevando enormes bultos en un convoy que fueron escondidos en un búnker nazi ubicado en un sitio inóspito, de difícil acceso, cerca de la actual frontera entre Polonia y Rusia; los rusos ocupan una porción de terreno entre Polonia y los países bálticos. Y guiado por las informaciones recibidas, el Museo de Mamerki escaneó el búnker y aseguró que hay escondido algo.

Plebanczyk dice que, en el peor de los casos, de no ser el Salón de Ámbar, puede ser una colección de valiosas obras de arte.

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