Theresa May finalmente besó la mano de la reina Isabel II y se convirtió en la nueva primera ministra del Reino Unido. La segunda mujer en el cargo, después de Margaret Thatcher, aseguró en su primer discurso en el cargo que “la misión, ahora que saldremos de la Unión Europea, es construir un Reino Unido no solo para unos pocos, sino que para todos”.

Antes, el saliente David Cameron compareció ante el parlamento por última vez como premier. Sometido a las preguntas de las bancadas conservadora y laborista, Cameron aseguró que le gustaría llevarse al gato Larry pero que tendrá que quedarse. Además, agradeció y felicitó a Andy Murray y a los tenistas que participaron en el torneo de tenis de Wimbledon. Relajado y risueño, dijo que esta sería su tarde más relajada en mucho tiempo, ya que aparte de su cita con la reina, en la que presentó oficialmente su renuncia, no tenía otro compromiso. “Una vez el futuro fui yo”, cerró.

Al abandonar Westminister, David Cameron recibió una ovación por parte de sus seguidores; la próxima vez que vuelva al parlamento, sólo lo hará en calidad de diputado. Luego, fue recibido por la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, donde aceptó su renuncia formal.

Luego fue el turno de Theresa May de entrevistarse con la Reina. En medio de manifestantes con pancartas que decían “no queremos tres años más de esto”, May entró al palacio, se arrodilló, besó la mano de la Reina y salió ungida con los poderes del gobierno británico. Llegó al número 10 de Downing Street, la residencia oficial del primer ministro, donde dio su primer y escueto discurso como cabeza del gobierno británico.

"Estamos viviendo un momento muy importante en la historia de nuestro país”, aseguró, en referencia a la decisión de salir de la Unión Europea votada por los ciudadanos británicos hace tres semanas. "Vamos a dejar la Unión Europea y vamos a contruir un Reino Unido no para unos pocos, sino que para todos”, cerró antes de entrar, risueña y junto a su marido, a la puerta con el número 10.

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