La fachada de la casa es de lo más normal: tres pisos, techo de tejas falsas rojas, ventanas en cada uno, una pared estucada de blanco recortada en el cielo crepuscular del noroeste de Alemania. Bosseborn se llama la localidad de 600 habitantes perdida en la selva negra, a medio camino entre Colonia y Hannover, donde está la casa común donde Wilfried W., de 46 años, y su ex esposa Angelika B, de 47 años, llevaban a mujeres que contactaban mediante anuncios en la prensa local en el que aseguraban que hombre de mediana edad buscaba mujer para relación estable.

Entonces Wilfried W. se encontraba con las mujeres y las seducía, para luego golpearlas, amarrarlas y secuestrarlas en la casa perdida, la “casa del terror”, como ahora se le conoce en Alemania. Susanne F, de 41 años y procedente de un pueblo de Baja Sajonia, fue la última.

El auto en el que viajaban los tres se les quedó en pana, por lo que tuvieron que llamar a un taxi. Pero el estado de Susanne era tan crítico que tuvieron que llamar a una ambulancia. El 22 de abril pasado, Susanne murió en el hospital, según la autopsia, como consecuencia de un fuerte golpe en la cabeza. Una semana después, la pareja fue detenida por la policía, destapándose así esta historia de terror.

La caída
Gracias a la confesión de la ex esposa y coautora, según la fiscalía, las autoridades comenzaron a reconstruir los crímenes y el “modus operandi” de los criminales. Los anuncios de prensa no se hacían solo en diarios alemanes, sino que también checos.

La sospechosa también admitió haber sido maltratada por su pareja, quien ya había cumplido una condena de dos años y medio por esto. “Su palabra era ley”, dijo la mujer, confesando que ella también era una esclava.

“No podemos descartar que allí hayan muerto otras mujeres”, dijo a la prensa Ralf Östermann, responsable de la investigación del asesinato de una estudiante de 21 años producido en 2006 en la misma localidad, cuyo cuerpo fue encontrado en los alrededores de la casa blanca de tres pisos, que recortada en el cielo crepuscular del noroeste de Alemania, se ve de lo más normal.

PUB/FHA