La ciudad de Colonia, en el oeste de Alemania, quedará blindada mañana para evitar incidentes durante la marcha convocada por organizaciones turcas contra el intento de golpe de Estado en su país y en apoyo a su presidente, Recep Tayyip Erdogan, en la que se espera participen más de 30.000 personas.

Los tribunales regionales prohibieron proyectar en una gran pantalla un mensaje de Erdogan desde Turquía pero, según informó la televisión pública alemana, los organizadores presentaron hoy una demanda ante el Tribunal Constitucional en un último intento de conseguir permiso para la retransmisión.

La justicia sí autorizó que se celebre la manifestación organizada por un partido local de ultraderecha que la policía había pedido cancelar por seguridad.

Esta marcha, bajo el lema "Ningún homenaje a Erdogan en Alemania: Stop a los autócratas islamistas del Bósforo", se celebrará en paralelo a otras manifestaciones convocadas en la ciudad por grupos de izquierdas contra las purgas realizadas por las autoridades turcas en distintos estamentos del país tras el intento de golpe.

Está previsto que en el dispositivo policial participen alrededor de 2.700 agentes, 400 más de los previstos inicialmente.

En Alemania residen cerca de tres millones de ciudadanos de origen turco y el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, instó hoy, en declaraciones al diario "Süddeutsche Zeitung", a no trasladar a ese gran colectivo las tensiones políticas internas que se viven en ese país.

Según confirmó el presidente de la policía de Colonia, en la manifestación intervendrá el ministro turco de Juventud y Deportes, Suat Kilic, una presencia que ha generado ya críticas en la clase política alemana ante las tensiones en las relaciones bilaterales.

"No puede ser que nuestros parlamentarios no puedan visitar a las tropas alemanas en Turquía y que Erdogan envíe a su ministro a la manifestación de Colonia", recalcó en declaraciones al popular diario "Bild" el ministro de Interior del estado del Sarre, Klaus Bouillon.

Poco después de que el Bundestag, la cámara baja alemana, aprobara una resolución de condena del genocidio armenio que desató las protestas turcas, Ankara decidió prohibir a los diputados alemanes visitar la base de Incirlik, donde se encuentra un contingente militar germano que colabora con la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha pedido personalmente al presidente turco que levante ese veto, sin éxito por el momento.

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