Cuatro días después de la intentona golpista en Turquía, la maquinaria judicial se puso en marcha con la encarcelación provisional de 26 generales, entre ellos el exjefe del ejército del aire, mientras el primer ministro anunció que no habría "venganza".

Buscando visiblemente tranquilizar a la comunidad internacional, el primer ministro turco, Binali Yildirim, negó el martes que haya un "espíritu de venganza" contra los golpistas puesto que "una cosa así es absolutamente inaceptable en el Estado de derecho".

"Esta nación saca su fuerza del pueblo, no de los tanques", ahondó Yildirim en el parlamento.

Las imágenes mostrando atrocidades contra los soldados golpistas que se estaban rindiendo desataron una gran polémica, sobre todo en las redes sociales.

"El nivel de vigilancia y de atención será importante en los próximos días", advirtió el lunes el secretario de Estado estadounidenses, John Kerry.

La vida de Erdogan amenazada

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, explicó en una entrevista a la CNN, que su vida corrió peligro durante la intentona golpista, aunque las condiciones de su repatriación de la ciudad de Marmaris (oeste), donde estaba de vacaciones, siguen siendo confusas.

"Si me hubiera quedado 10 o 15 minutos más en el hotel, me habrían matado, secuestrado o trasladado", dijo el lunes por la noche en una entrevista a la cadena de televisión estadounidense.

El mandatario también dijo que aceptaría volver a introducir la pena de muerte si el parlamento turco lo decidía. Anunció asimismo que en la reunión del consejo de seguridad nacional del miércoles "se tomará una decisión importante".

Hasta ahora, al menos 118 generales y almirantes fueron detenidos en todo el país, por su supuesta participación en el golpe, según la agencia Anadolu.

Un tribunal de Ankara ordenó prisión preventiva para 26 generales y almirantes del ejército, entre ellos el exgeneral del ejército del aire Akin Ozturk, acusados entre otros crímenes de "intento de derrocar el orden constitucional", de "intento de asesinato" del presidente Erdogan y de "constitución de una organización armada".

'Informes' de Gülen para Washington

En total, según Yildirim, 6.038 militares, 755 magistrados y 100 policías fueron detenidos.

Unos 9.000 funcionarios del ministerio del Interior, entre ellos policías y gendarmes, fueron despedidos.

El general Ozturk, que según algunos medios habría sido el cerebro de la intentona, niega las acusaciones. "No soy la persona que planificó o lideró el golpe. No sé quién lo hizo", insistió el general, en un escrito al tribunal, según la agencia Anadolu.

"Basándome en mi experiencia, creo que es la estructura paralela [en referencia a la red del predicador Fetulhah Gülen] la que aplicó este intento de golpe de Estado militar", añadió, citado por Anadolu.

El teniente coronel Erkan Kivrak, un asistente militar de Erdogan, también fue detenido, según la agencia.

El estado mayor dijo por su parte que "la aplastante mayoría de las Fuerzas Armadas turcas" no tuvo "absolutamente nada que ver" con la intentona golpista.

En relación a Gülen, Ankara dijo haber enviado "informes" a Washington por sus presuntos vínculos con el intento de golpe, anunció el martes Yildirim.

Pero el clérigo, exiliado en Estados Unidos desde 1999, niega estar implicado en la intentona.

"Siempre he estado en contra de la intervención de militares en política interior", dijo el lunes en una entrevista a la AFP en Estados Unidos. "En un panorama como éste, ya no es posible hablar de democracia, de Constitución, de una forma de gobierno republicano", acusó el opositor, antiguo aliado de Erdogan y hoy su enemigo jurado.

Además dio a entender que el gobierno habría podido tener un papel en este intento golpista.

"Tienen informaciones de la prensa que indican que miembros del partido en el poder estaban al corriente del intento ocho, diez o 14 horas antes", reveló.

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