El lunes en la noche, las principales autoridadades de Europa y el primer ministro turco anunciaron el acuerdo entre ambas entidades como solución a la crisis de refugiados. A falta de una ratificación que debería darse la próxima semana, Turquía recibirá de la Unión Europea refugiados que lleguen de forma ilegal a las costas de Europa, a cambio de que los países de la UE den asilo a refugiados provenientes de Turquía en igual cantidad.

Pero Turquía impuso también otras condiciones relacionadas con lo que buscan hace décadas: su ingreso como estado miembro de la Unión Europea. Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, y Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, alabaron el acuerdo que implica la aceleración de los trámites de ingreso de los turcos, además de garantizarles a sus ciudadanos poder ingresar al espacio Schengen sin visado especial.

Con esto, Turquía sería el primer país musulmán en pertenecer a la Unión.

Esta "no es la solución" humanitaria que se esperaba de la Unión Europea, dice Paulina Astroza, doctora en Relaciones Internacionales de la Universidad de Louvain, Bélgica, y especialista en política europea, en entrevista con Publimetro, quien además asegura que "Turquía gana el control de la situación".

¿Es esta la solución humanitaria que se esperaba de la Unión Europea?
- No, no es la solución. La verdad es que la UE esperaba que Turquía asumiera y cumpliera el acuerdo que ya tenía (y que implica 3.000 millones de euros) y se hiciera cargo de los refugiados e inmigrantes que llegan a su territorio, enfrente a las mafias de traficantes de personas y que impidiera el paso de personas a suelo europeo. Sin embargo, y como era predecible, Turquía sabe que en este tema está en posición de fuerza, que tiene la “llave de paso” de las personas que huyen a Europa, y desde ahí subió las condiciones para aceptar el acuerdo propuesto por europeos.

¿Cuáles son los orígenes de este acuerdo?
La UE ya había llegado a un acuerdo con Turquía y se le acusa de no haberlo cumplido. Ankara protesta porque el dinero prometido (3.000 millones de euros) tampoco ha llegado. Como sigue muriendo gente en el Mediterráneo, siguen llegando personas, países han cerrado sus fronteras y Grecia está hoy en una situación al límite con refugiados e inmigrantes bloqueados en situaciones infrahumanas, la UE se vio en la obligación de negociar con Turquía y eso le está costando muy caro en varios aspectos.

Parece hecho a la desesperada, a puertas cerradas, sin considerar la opinión de terceros. ¿Fue el miedo el consejero de este acuerdo?
Yo percibo una reacción de pánico de parte de los europeos. Están demostrando que están dispuestos a ceder ante Turquía y ante la Comunidad Internacional en temas que en el pasado podrían haber aparecido como impensables. Me refiero a saltarse la normativa internacional y europea en materia de asilo y derechos humanos. Hace una semana solamente Turquía intervino el principal diario de oposición (Zaman), atacó a opositores kurdos en una guerra civil poco comentada en los medios, retrocedió en una serie de derechos civiles y políticos y la UE cierra los ojos y no condena con fuerza esta situación. Por el contrario, pone alfombra roja a Ahmet Davutoğlu, visita en su palacete a Erdogan y acepta condiciones que son muy discutibles en la propia Europa. Los europeos no saben cómo controlar lo que está pasando, tienen debates intensos en sus países, presiones de fuerzas nacionalistas, de ultra derecha, racistas y xenófobas, opiniones públicas que en muchos países cada día son más contrarias a acoger refugiados y partidos que suben en encuestas (Holanda, Austria, Eslovaquia, Alemania, por nombrar solo algunos) o que ya dirigen gobiernos duros en esta materia (Polonia, Hungría, República Checa, por ejemplo). Francia, muy importante cuando hay problemas en la UE, no apoya a Angela Merkel en esto y ha manifestado que no puede acoger a más refugiados, lo que se contrapone a la “solución europea” que Alemania busca. 

¿Cómo gana Turquía con esto?
Primero, gana control de la situación. Se pone en posición de fuerza al momento de negociar. Sabe que es pieza clave en el control de daños y en lo que se pueda planificar a futuro. Por lo mismo exige más condiciones para asumir la responsabilidad de transformarse en la práctica en la “frontera fortificada de la UE”.

Segundo, le está sacando a Europa acuerdos que cuando uno ha estudiado la evolución de las relaciones de este país con las anteriores Comunidades Europeas y hoy con la UE, se da cuenta de que eran imposibles o muy difíciles de conceder por los europeos. Por ejemplo, ir abriendo capítulos de negociación para una adhesión de Turquía a la UE. Turquía, desde los comienzos de la integración europea, ha querido ser parte de ella pero ha sido frenada y solo ha llegado a un estatuto de asociado y a tener una unión aduanera. Tiene el estatuto de candidato a la UE pero las negociaciones han estado bloqueadas justamente porque Turquía no cumple con las condiciones mínimas para entrar, sobre todo en materia de Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos. Ahora estaría obteniendo avances en eso. También el acelerar otra negociación en materia de visados, es decir, que se le permita a los turcos viajar a la UE sin que se les exija visa.

Por último, con esta nueva negociación estaría logrando obtener 3.000 millones de euros más a los ya prometidos por la UE.

Queda la sensación de que los tratados internacionales ratificados no hubieran sido tomados en cuenta. ¿En qué posición quedan las ONGs como Amnistía Internacional, el Observatorio de Derechos Humanos y Acnur de la ONU, con esto?
Creo que la UE está pasando por encima no solo de tratados internacionales y normas europeas sobre la materia, sino también sobre los valores en los que la UE se ha construido luego de las dos guerras mundiales. Hay muchísimas críticas hoy de organizaciones como Acnur, Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras, Human Rights Watch, entre otras, incluso de europarlamentarios que sesionaron en Estrasburgo hoy (ayer). Dentro de los puntos clave de estas críticas está la idea de la deportación masiva de personas a Turquía por no considerarse que Turquía cumpla con el requisito de “país seguro”. Hay precedentes de fallos de la propia Corte Europea de Derechos Humanos que se ha pronunciado sobre este tema de las devoluciones masivas y “en caliente”. Uno de los que recuerdo es contra Italia por la deportación de tunecinos desde la isla Lampedusa.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias si este acuerdo se lleva a la práctica?
Lo primero, es que la UE y Turquía se dieron 10 días para acordar los detalles por lo que recién el 17 y 18 de marzo se sabría realmente lo que implicará este acuerdo. Por lo anunciado, Grecia tendría que expulsar a Turquía a todos quienes lleguen a su territorio y Turquía tendría que aceptarlos (refugiados e inmigrantes, incluyendo sirios). Luego, por cada persona aceptada por Turquía, la UE se compromete a aceptar un refugiado sirio desde Turquía. Primer problema, porque hay países de la UE que no quieren recibir a ni una persona más. Hungría ya ha dicho que pese al acuerdo ellos no recibirán a nadie. No existe forma de obligarlos, por lo tanto, ¿cómo cumplirán? ¿Habrá reparto entre todos los miembros de la UE? El Reino Unido ya dijo que no participará en el asilo común. Segundo, se abrirán nuevas vías más peligrosas como Libia-Italia o España o rutas más al este. También podrían aumentarse los casos ante la Corte Europea de DDHH, quien deberá pronunciarse sobre la validez de este acuerdo. En fin, lo veo todo muy complicado. Esto no termina acá. Mientras las causas del exilio de millones de personas no termine, esto no parará. Como leí a un colega especialista, “mientras más alto el muro, más alta mi escalera”. Las personas seguirán llegando porque se ven forzadas a hacerlo, no porque voluntariamente quieran llegar a Europa.

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