"Esto no es para limpiar mi conciencia". Así de tajante se muestra Brunhilde Pomsel, la alemana de 105 años ex secretaria de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda e Ilustración Pública de la Alemania nazi, en el documental "Una vida alemana". El trabajo, que está siendo exhibido actualmente en el Festival de Cine de Múnich y en el Festival de Cine Judío de San Francisco, EEUU, recopila más de 30 horas de conversación con Pomsel, protagonista de la máquina burocrática del nazismo.

Tenía 31 años y un trabajo bien pagado como secretaria en una emisora estatal, para el cual tuvo que estar afiliada al partido nazi, cuando alguien la recomendó para ser transferida al Ministerio de Propaganda. Eso fue en 1942.

"Siempre sabíamos cuando él (Goebbels) llegaba, pero no lo veíamos hasta que se iba", relata la mujer en el documental. "En ese momento venía a nuestra puerta y le hacíamos las preguntas que teníamos. A veces venía su hijo y estaba muy contento de poder estar en la oficina de su papá", cuenta Pomsel.

Según recoge el diario inglés "The Guardian", esta es la primera y última entrevista que dará la mujer, que el año pasado perdió la vista. Ella admite, además, haber falseado información para el régimen, como la cantidad de mujeres alemanas que estaban siendo violadas por el Ejército Rojo y la estadística de los soldados nazis caídos en combate.

Sobre el envío de judíos a los campos de concentración alemanes, que se extendieron por Alemania, Polonia y varios países principalmente de Europa del Este, Pomsel aseguró no saber que las personas eran enviadas allá a morir. Explica que pensaba que iban a los campos a ser "reeducados".

Asegura además que apoyó y se afilió al partido nazi "porque todo el mundo lo estaba haciendo en ese momento", y que la sociedad alemana de esa época vivía "bajo una especie de hechizo" provocado por los líderes del partido y del gobierno.

A pesar de que, según el artículo, el paso del tiempo y el envejecimiento lleva a las personas a sentir una especie de "culpa" por los errores cometidos en el pasado, Brunhilde Pomsel no parece sentir algo parecido. Apunta a que el estreno del documental en el Festival de Cine de Múnich la llevó a dar la entrevista al medio inglés. "Es importante para mí que, después de haber visto el documental, haberme visto como en un espejo en el cual pude reconocer todo lo que había hecho mal", dice. Y agrega: "Pero en verdad, no hice nada más que tipear para Goebbels".

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