Ayer, Donald Trump presentó a Betsy Devos como su próxima secretaria de Educación, una cartera que Trump consideró "innecesaria" y que ahora se la deja a una fanática de la privatización del sistema para que "reforme el sistema educativo de Estados Unidos y rompa la burocracia que maniata a nuestros niños, para poder ofrecer una educación de calidad y opción de escuelas a todas las familias".

¿Cómo lo hará? El perfil de Devos da algunas luces. Durante más de 30 años como activista en organizaciones relacionadas a la familia, al desarrollo de los niños y a la educación, es presidenta de "Alliance for School Choice", la organización más grande a nivel nacional promotora de la creación y expansión del "school voucher", un cupón que se entregaría a los estudiantes que no pueden pagar por su edicación.

Además, a través de esta organización sin fines de lucro financiada por donaciones, promueve el sistema de créditos corporativos con el argumento de dar libertad a los estudiantes de elegir.

"Es difícil encontrar a alguien más apasionada sobre la idea de quitarle financiamiento público a las escuelas públicas tradicionales que Betsy Devos", escribe el The New York Times en un artículo para perfilarla. El artículo también la define como una "hija del privilegio", casada con un ex gobernador del estado de Michigan.

Criada en Holland, una pequeña ciudad ultraconservadora y católica a orillas del lago Michigan, la familia de su matrimonio está ligada a la empresa Amway, con presencia internacional y que se dedica al marketing. Llegó a ser presidenta del Partido Republicano en dicho estado, donde se preocupó por impulsar políticas relacionadas a la privatización de la educación y para crear colegios que compitieran con los públicos mediante este tipo de financiamiento.

Como candidato, Donald Trump propuso destinar 20 billones de dólares en la creación de cupones para entregar a los estudiantes y a las familias que no pudieran costear la educación de sus hijos, y así poder incluirlos en colegios privados, parroquiales o religiosos.

¿De dónde sacará ese dinero, con las arcas fiscales en su nivel más bajo en años? "Quizás suprimiendo los 15 billones de dólares que el estado destina a las escuelas que acogen a los niños más pobres del país", dice el The New York Times.

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