Al menos diez personas, entre ellas una madre y sus tres hijos, han muerto en las últimas doce horas en distintos atentados en Irak, informaron a Efe fuentes del Ministerio del Interior.

Las fuentes explicaron que un grupo armado degolló hoy a una madre y sus tres hijos en la zona de Zafaraniya, al sureste de Bagdad, sin dar más detalles.

En otro incidente, hombres armados disfrazados de soldados irrumpieron hoy en la casa de un miembro de un Consejo de Salvación, milicia tribal que colabora con la Policía en la lucha contra los terroristas, en la zona de Henbes, 40 kilómetros al noreste de Baquba, capital de la provincia oriental de Diyala.

Los atacantes mataron a la esposa del miliciano, que resultó herido grave.

En Al Azim, 60 kilómetros al norte de Baquba, cuatro soldados iraquíes resultaron heridos en un ataque de insurgentes contra el puesto de control donde se encontraban.

Por otro lado, varios policías encontraron hoy el cadáver de un funcionario del Ministerio de Comercio con varios impactos de bala en el barrio de Karrada, en el centro de Bagdad.

Anoche, hombres armados se enfrentaron a la Policía en un puesto de control en el área de Al Karma, al este de Faluya, 50 kilómetros al oeste de la capital, y mataron a cuatro agentes.

En otro ataque anoche, el jeque de un conocido clan falleció por los disparos de un grupo desconocido contra el coche en el que viajaba por el oeste de Ramadi, capital de la provincia occidental de Al Anbar.

Ayer, 42 personas perdieron la vida en una cadena de atentados en distintas ciudades del país, como Bagdad, Kerbala (sur), Kirkuk (norte) y Ramadi (oeste), coincidiendo con el noveno aniversario de la invasión de Irak y a solo una semana de la celebración de la cumbre de jefes de Estado árabes en la capital iraquí.

Irak vive un repunte de la violencia desde la retirada de los soldados estadounidenses, el 18 de diciembre pasado, y la emisión, un día después, de una orden de arresto contra el vicepresidente suní, Tareq al Hashemi, por supuestos delitos de terrorismo.

Esa orden de detención ha desencadenado una profunda crisis política, agravada por los numerosos atentados perpetrados contra objetivos chiíes y contra los cuerpos de seguridad.

 

EFE