"Por el interés del niño, a partir de ahora el demandante tendrá la custodia exclusiva", declaró el juez tras un resumen del veredicto transmitido en un comunicado.

La lectura del mismo se había hecho a puerta cerrada en una sesión a la que la prensa no tuvo acceso.

"Los demandantes son homosexuales, pero su homosexualidad no es un obstáculo para educar al niño y para hacerlo tan feliz como cualquier otro", afirmó.

El estadounidense Gordon Lake y su marido, el español Manuel Valero, llevaban meses enfrentados judicialmente con la madre portadora tailandesa, Patita Kusonrang, a la que recurrieron para la concepción de su hija Carmen, de 15 meses.

Ante la negativa de Kusonrang a firmar los papeles necesarios para salir del país con la niña, los hombres la denunciaron, alegando que había cambiado de opinión y se había negado a firmar cuando supo que eran homosexuales.

"Estamos muy felices de que termine esta pesadilla", declaró Valero emocionado a la salida del tribunal.

La pareja tiene otro hijo, que nació en la India con la misma técnica de fecundación y que permanece en España al cuidado de su tía.

El caso ha reavivado las tensiones en Tailandia, país acusado de ambigüedad en materia de legislación sobre vientres de alquiler, un comercio muy lucrativo.

En febrero de 2015, tras varios escándalos, se aprobó una ley que prohibía a los extranjeros recurrir a este método de inseminación con madres de alquiler tailandesas. La historia que desencadenó la aprobación de la nueva legislación fue el abandono de un bebé con síndrome de Down por parte de una pareja australiana, que solo aceptó quedarse con la hermana del niño, su gemela, nacida sin la enfermedad.

 

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