Tras una semana en que la oposición recogió las firmas para pedir un referendo revocatorio contra Nicolás Maduro, el mandatario venezolano pasó a la ofensiva advirtiendo que esa es solo una posibilidad y no una obligación, y llamando a rebelarse si lo sacan del poder.

Ante miles de partidarios concentrados este domingo frente al palacio presidencial de Miraflores con motivo del Día del Trabajo, Maduro pronunció un encendido discurso en el que se refirió abiertamente a la consulta que la oposición quiere realizar este año para que se convoque a nuevas elecciones.

"El referendo es una opción, no una obligación. Aquí lo único que es obligación son las elecciones presidenciales y serán en 2018, diciembre de 2018. Es la única obligación que tenemos", dijo en su proclama transmitida en cadena nacional.

Desde el pasado miércoles, tras recibir autorización del Poder Electoral, la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) dijo haber recaudado 2,5 millones firmas, casi 13 veces más de las requeridas para pedir recién que se inicie el proceso.

Las rúbricas serán entregadas al Consejo Nacional Electoral (CNE) a inicios de esta semana.

En el poder desde 2013 tras el fallecimiento de su mentor, Hugo Chávez (2009-2013), Maduro señaló que para defenderse de esa ofensiva nombró una comisión que revisará "una por una todas las firmas" para que no haya "fraude".

"Tengo derecho a la defensa", reivindicó el gobernante socialista, en medio del cántico de sus partidarios: "¡uh, ah, Maduro no se va!".

Pero frente a la hipótesis de que tenga que dejar el poder por una vía constitucional o un golpe de Estado, llamó a sus seguidores a declararse en "rebelión", aunque según dijo de forma "pacífica".

"Si algún día la oligarquía hiciera algo contra mí y lograran tomar este palacio, por una vía o por otra, yo les ordeno a ustedes declararse en rebelión y decretar una huelga general indefinida, hasta obtener la victoria frente a la oligarquía. Una rebelión popular con la Constitución en la mano", dijo.

 

 

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