Actualmente es impensable que Venus, el planeta más caliente del sistema solar, albergue vida. Sus temperaturas extremadamente elevadas, así como sus volcanes activos y una atmósfera que es principalmente de dióxido de carbono, hacen imposible que sea un lugar habitable.

Sin embargo, hubo una época en la que en este planeta pudieron darse las condiciones necesarias para la vida. Un equipo internacional de investigadores, liderado por expertos de la Nasa, ha creado una serie de simulaciones de Venus hace miles de millones de años que apuntan a que este planeta pudo ser habitable.

 

Venus: planeta similar a la Tierra

Los científicos han teorizado durante mucho tiempo que Venus tuvo ‘ingredientes’ similares a los de la Tierra, pero el planeta del amor tuvo una evolución muy diferente a la de nuestro planeta. Las mediciones hechas por la misión Pioneer de la Nasa en Venus en 1980 sugirieron primero que este mundo pudo haber tenido un océano. Sin embargo, Venus está más cerca del Sol que la Tierra y recibe mucha más luz solar. Como resultado, el océano de este planeta se evaporó, las moléculas del vapor fueron destruidas por la radiación ultravioleta y el hidrógeno se escapó al espacio. Sin agua en la superficie, el dióxido de carbono se acumuló en la atmósfera, liderando el efecto invernadero que creó sus condiciones actuales.

Estudios previos han mostrado que lo rápido que gira un planeta alrededor su eje puede afectar el clima de un planeta, haciéndolo habitable. Un día en Venus es 117 días terrícolas. Hasta hace poco se asumía que la atmósfera gruesa como la del Venus moderno era necesaria para un planeta con lenta rotación. Sin embargo, nuevas investigaciones han mostrado que una atmósfera delgada como la de la Tierra moderna podría haber producido el mismo resultado. Esto significa que un Venus antiguo con una atmósfera como la de la Tierra podría haber tenido la misma rotación que tiene ahora.

 

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