Hace una semana que la policía detuvo a José López, ex secretario de Obras Públicas de Cristina Fernández, intentando esconder bolsos con fajos de dinero en un monasterio que en su conjunto, sumaban más de 9 millones de euros. Y en siete días, han aparecido fotos y videos del monasterio en el que viven solo cuatro monjas.

Según constata el diario La Nación de Argentina, el movimiento de policías fue constante desde que se capturó a López la madrugada del martes pasado, cuando un vecino que vive frente al monasterio llamó al 911 alertando de una situación extraña: un hombre arrojaba bolsos hacia el interior del recinto, antes completamente abierto pero desde hace pocas semanas cercado por una valla verde y alambres de púas, además de tener acceso pavimentado. La verdad es que hacía casi dos meses que estaban ocurriendo cosas anormales en el monasterio, como relataron varios vecinos al medio transandino. El movimiento de autos de lujo y los asados y comidas con autoridades políticas en el lugar se habían vuelto habituales.

Ayer, el programa “Animales sueltos” de Alejandro Fantino dio a conocer las imágenes que tomó la policía en su allanamiento de la cámara subterránea, que las monjas justificaron para fines mortuorios. La cámara tiene 3 metros de largo, 2 de ancho y 1,40 de alto, y estaba cubierta por una alfombra roja al lado del altar mayor de la capilla del monasterio. Pero según La Nación, basados en las declaraciones de una fuente judicial anónima, fueron tres las bóvedas encontradas.

“Una estaba llena de escombros, y parecía haber sido la última que se construyó, y otras dos vacías. Estaban bien ocultas debajo de una alfombra en el altar y pudieron haber servido para ocultar dinero. Se llegó a ellas gracias a los perros rastreadores que se detuvieron a olfatear insistentemente, como si hubiese dinero escondido. Cuando se les preguntó a las monjas para qué eran, dijeron que eran criptas para enterrar a la hermana mayor del convento (de 94 años) cuando muriera”, dijo esta fuente judicial.

El procedimiento fue guiado por la propia fiscal del caso, Alejandra Rodríguez, debido a que se trataba de un espacio religioso. Ella designó a efectivos femeninos de la policía bonaerense “debido a que la fiscal no quería perturbar a las cuatro monjas que viven ahí”, según La Nación. Las operaciones de búsqueda de más dinero llevadas a cabo por la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) dieron negativo.

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