Las calles de Kawasaki se convirtieron este domingo en un homenaje a la fertilidad con un desfile de estatuas gigantes de penes, una de las celebraciones más peculiares del mundo.

Durante este festival que se celebra cada año, los japoneses dejan de lado por un día su pudor y desfilan junto a tres grandes figuras de pene, una de ellas más grande que un hombre adulto.

Decenas de miles de personas asisten cada primavera al Kanamara Matsuri ("festival del pene de metal"), donde se pueden encontrar todo tipo de objetos fálicos, desde llaveros y bombones hasta singulares complementos, como una gafas con un pene en el lugar de la nariz.

"Fue genial", comenta Sayuri Kubo, de 14 años, orgullosa de su piruleta erótica. "El desfile de los mikoshi [tronos portátiles] fue impresionante". Tres de estos tronos fueron llevados en brazos por las calles, uno de ellos con un pene gigante de color rosa llamado Elizabeth, regalo de una discoteca local de 'drag queens'.

Más allá de su carácter folclórico, el festival de Kawasaki, una localidad residencial pegada a Tokio, tiene una función pedagógica, explica a la AFP Hiroyuki Nakamura, sacerdote del santuario sintoísta local de Kanayama.

"Si los niños no se acostumbran a verlos [los órganos genitales masculinos], podrían estar aterrorizados cuando llegue el momento", dice.

"La gente viene a rezar por la buena fortuna y a pedir que los dioses les protejan. El festival está arraigado en el pasado pero sigue teniendo un papel importante en la sociedad moderna", asegura.

La leyenda cuenta que durante la era de Edo (1603-1868), un demonio con dientes afilados que vivía en la vagina de una mujer castró a varios hombres durante su noche de bodas. Un herrero creó entonces una especie de consolador para romper los dientes del demonio.

Hoy un falo de acero de un metro de altura domina el patio del santuario de Kanayama en homenaje a las divinidades sintoístas de la fertilidad, de la concepción y de la protección de las enfermedades de transmisión sexual.

Los fondos recolectados en las ventas de productos se destinarán a la investigación sobre el sida.

 

PUB/IAM