Nos traen hasta esta tradicional feria los rumores sobre los, se supone, persistentes problemas de abastecimiento de frutas, verduras, pescados y mariscos debido a la devastación del centro sur del país a consecuencia del terremoto del sábado 27 de febrero.

Y si bien lo que se puede ver es una Vega Central totalmente abastecida e incluso hermosa con la variedad de marcados colores que le brindan a sus puestos tunas, ciruelas, uvas, piñas, manzanas, papas, limones, tomates, duraznos y paltas, la tragedia tocó a los feriantes de otras formas.

La falta, apenas perceptible, de cítricos, es justificada más por las vicisitudes del clima (el "exceso de sol") que por daños a la mercadería atribuibles al terremoto. "Además que también nos abastecemos de aquí, de la zona central, de Peumo, de Curacaví", nos dice Juan Herrera Pacheco, con más de 40 años de oficio en este lugar, y quien del "día D" sólo se queja por "un muro que se me cayó en la casa".

"Hay bastantes familias de nuestros colegas que fueron afectados directamente en sus casas por el terremoto", nos enfatiza Renato Morales ("nací en la Vega, esto viene de varias generaciones"). Algo que confirmamos dos puestos más hacia su izquierda. Allí el feriante se negó a hablar con Publimetro. Razones tiene. "La pega está bien acá. Pero perdí mi casa. Está destruida ahí en la Villa Portales, así que no quiero saber nada más de este tema de los temblores", se lamenta.

Sobre el abastecimiento, Morales (65 años) niega problemas y explica que "también recibimos frutas y verduras del norte, de Vallenar, Chañaral, Ovalle" y sólo admite dificultades "los dos primeros días tras el terremoto" para que los camiones del sur llegaran a la capital.

"Sí, sólo los primeros días hubo, tal vez, problemas. Quedaba fruta en bodega, así que en ningún momento optamos por subir los precios. Ni lo habríamos hecho, es cosa que mires. No somos mercenarios", refuerza la "casera" Rosa Pizarro, con tres décadas de labores aquí.

Incluso un grupo de feriantes se organizó y 24 horas después del terremoto fueron con 700 cajas de comida a localidades de la Región de O'Higgins cercanas a Pichilemu. Y fueron, casa a casa, entregándolas a quienes las necesitaban. "Nos nació no más", explica Rosa.