Su mamá le contó, cuando era un niño, que uno de sus antepasados, Bernardo O'Higgins, había sido una persona muy importante en la historia de un lejano país llamado Chile.

Michael McNaulty siempre lo supo, pero lo tenía en el inconsciente, como una más de las historias familiares que había escuchado. Nos visita en la Fidae como Director de Ventas de Vigilant, empresa que tiene aviones no tripulados y cuyas maquetas se exhiben en el stand de la Organización de Defensa y Seguridad del Reino Unido (UKTI Defence & Security Organisation).

"En Irlanda se le da mucho valor a los clanes, a las historias familiares, y se transmiten de boca en boca desde siempre",
cuenta el ejecutivo.

Antes del terremoto en Europa no se conocía mucho de Chile, y por lo mismo no tenía tan presente a sus antepasados cuando supo que tenía que venir. Se centró más en la idea de venir a ayudar a un país terremoteado, pero cuando vio que la avenida principal de Santiago se llamaba Bernardo O'Higgins, preguntó qué tan conocido era este personaje aquí, porque él lo conocía perfectamente.

"Ambrosio O'Higgins dejó Irlanda porque era católico y era muy difícil la educación para ellos en ese país, se fue a España. Ambos países se fueron alejando con el tiempo en sus relaciones" y agrega que lo más probable es que hayan sido granjeros prósperos, con sentido de comercio, porque tenían dinero suficiente para enviar a sus hijos a estudiar a España, Francia e Italia.

Con su apretada agenda, no ha podido interiorizarse más en la historia del padre de la patria, pero quiere viajar algún día con su familia y compartir con ellos la historia de su clan, la que le da mucha satisfacción.