El eximio investigador francés Boris Cyrulnik, autor estrella del sello editorial Gedisa -Océano- y padre mundial del hoy tan en boga concepto de resiliencia, está en el país y acaba de dictar una conferencia en la Universidad Católica.

¿Resilencia? Es decir, "la capacidad de recuperar en una persona en un plazo razonable un tipo de desarrollo normal luego de un traumatismo". 

Los estudios han determinado que cuando se está traumatizado uno piensa poco, y se ha determinado que es esta una forma de protección, pero que también es una circunstancia que impide la resiliencia”, según señaló el autor e investigador galo.
 
Cyrulnik, destacó la importancia en relación a las maneras de retomar la vida después de una experiencia traumática, de cómo no someterse al pasado, a la memoria del traumatismo, sino que hacer algo con las heridas.  
 
De esta manera, hoy se habla de "resiliencia neuronal. La capacidad que hoy tenemos de fotografiar el cerebro ha constatado que un traumatismo altera el funcionamiento cerebral y se ha determinado que aquello que más lo altera es un estado de soledad, seguido de la clase de apego que se tenga", reveló.
 
En el caso chileno, y atendiendo a la aplicación y desarrollo de la resiliencia post terremoto en relación a todos los afectados, según Cyrulnik  lo peor que se puede hacer es, precisamente, no hacer nada: “el abandono de los heridos, de los afectados es la solución más cara, ya que los sobrevivientes abandonados sufrirán trastornos psicológicos que serán muy difícil de superar. “El abandono de las víctimas es un muy mal negocio para el Estado. Y esto lo digo porque en muchos países con tragedias de este tipo se suele abandonar a los damnificados”.