Era el tema del día: expositores, periodistas, asistentes a la Fidae no hablaban de otra cosa: a las 15:25 del miércoles 24 debía volar el chiche máximo de la aviación estadounidense: el F-22 Raptor.

Todos esperaban ansiosos la partida del caza, y cuando por fin comenzó a deslizarse lentamente por la losa de la base aérea, la multitud se movía siguiendo su recorrido antes de cruzar el cielo santiaguino.

El vuelo de 12 minutos no partió puntual, pero dejó impactados a todos los curiosos que esperaban el espectáculo de esta aeronave que tiene como gracia que no es detectada antes de derribar a un enemigo en ataques aire-aire.

El ruido emitido por el avión era es notoriamente menor al F-16, que voló minutos antes.

La emoción fue tal que el locutor que relata las acrobacias del Raptor finalizó diciendo: "Despidamos con un aplauso al F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de Chil... de Estados Unidos". Y se escuchó una risotada general.