Si qui­­­­­siste comunicarte por celular o teléfono fijo con un cercano tras el terremoto del sábado 27 de febrero, es muy probable que no lo ha­yas conseguido. Como tampoco pudiste tras la réplica de 6.9 grados del jueves 11 de marzo o como en los mi­nutos que siguen al “abrazo de las 12” cada 1 de enero.

¿Por qué en este tipo de situaciones la red telefónica móvil colapsa? Según ex­pli­ca Ricardo Ge­bauer, gerente legal y de asuntos corporativos de Cla­ro, en el caso del terremoto esto se debe específicamente “a los daños es­tructurales que sufrió la central de conmutación en Concepción y a la falta de energía, baterías y petróleo para hacer funcionar las antenas”, tras el apagón.

En el caso de un episodio menos grave como las réplicas, un apagón o Año Nuevo, el colapso de las redes se de­be principalmente a la gran cantidad de llamadas. “Actualmente las redes están diseñadas para funcionar con un grado de holgura”, dice Carlos Rodríguez, gerente de productos y ser­­vicios de Entel, pues “pen­­sar en redes que estén 100% conectadas es una utopía. La inversión sería tan grande que la gente no po­dría pagarla”, agrega.

Y esto es algo con lo que Ricardo Gebauer de Claro concuerda: “Las redes se di­señan para un comportamiento normal y para situaciones de alto tráfico para un período acotado. Las redes no están diseñadas aquí ni en ninguna parte del mundo para si­tuaciones de emer­­gencia. De ha­cerlo, las in­versiones serían millonarias y el costo del celular también sería millonario”.

Entonces, ¿cómo evitar es­to en una eventual emergen­cia? “Hay que privilegiar los mensajes de texto y el mail. Nuestra redes de datos funcionaron mejor que las re­des de voz”, dice Gebauer, mientras que Rodríguez asegura que “vamos a seguir invirtiendo fuertemente tal como lo hemos hecho, pero ante este tipo de catástrofe no hay red en el mundo que pueda soportar esta cantidad de tráfico”.

"Las compañías funcionan a un 60% o 70% de capacidad"
Para Rodrigo Lizana, ingeniero civil electricista y experto en electrónica y telecomunicaciones, de la Universidad Andrés Bello.

Las redes de comunicación y telefonía no se han diseñado para trabajar a un 100%, pues lo hacen en base a la utilización real. Yo creo que actualmente las compañías trabajan con un 60% o 70% de capacidad. Si hubiera un di­seño al 100% sería impagable por el usuario. Ahora, por el tema de la energía hay que revisar todos los sistemas de respaldo, porque muchas antenas quedan sin energía, por eso colapsa mu­cho más rápido la telefonía celular que la fija. La solución es que las compañías revisen sus sistemas de repaldo y que amplíen su red. Y también que los usuarios aprendan a usar la red.