Óscar perdió a su madre a los 13 años a causa de un cáncer. Sus padres no estaban juntos, y pese a que intentó permanecer junto a su papá, la distancia que siempre existió entre ellos no permitió que esto prosperara. Desde este momento y dada la gran cercanía que existía, el menor decidió vivir con sus abuelos.

“Ellos eran muy cariñosos. Me consentían mucho, aunque también tenían sus reglas muy estrictas”, señaló a Publimetro Óscar González, hoy de 27 años.

Para el joven fue muy importante en su formación contar con el apoyo de sus abuelos. “Más que hacerse cargo de mí, ellos asumieron la responsabilidad de culminar mi crianza. Con todos los problemas que eso trae en el caso de un adolescente”, aseveró.

Hoy Óscar es profesor y sus abuelos fallecieron hace algunos años. Sin embargo, enaltece el rol que cumplieron en su vida. “Ellos suplieron en parte el cariño de madre que el cáncer me arrebató. No sé si será igual, pero gracias a ellos no tuve esa carencia. Puede que me hayan malcriado en muchas cosas, pero sus reglas me permitieron salir adelante cuando nadie daba un peso por mí”, sentenció.

Christian Miranda, académico del Departamento de Educación de la Universidad de Chile, calificó como “altamente relevante” la presencia de abuelos u otros familiares en la vida de menores que no son acompañados por sus padres.

Estas personas son definidas como “adultos significativos” y la ausencia de ellos "desencadena en la falta de valores ligados a la partenidad, al respeto, la responsabilidad, la identidad y sentido de pertenencia del niño. Le dan acogida y seguridad”, explicó.

Para Patricia González, psicóloga del Centro de Atención Psicológica de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, este tipo de relación es fortalecedora "tanto para los niños, como para los propios abuelos".

"Que te hagan sentir una figura importante con mucho que entregar, te fortalece”, aseguró la profesional.

Con respecto al mito de mala crianza que se asocia a la relación entre abuelos y nietos, González duda al respecto y cree que en la actualidad no perdura aquella figura. "Creo que ha pasado el tiempo y en las últimas décadas han existido movimientos en el nivel cultural, social y económico que han ido cambiando la idea de padres que crían y abuelos que malcrían. Hoy los papas trabajan y los abuelos ya no son una figura accesoria. Ahora son figuras netamente parentales, han adoptado el rol de poner reglas, límites”, explicó.