A su salida del comité político de los días lunes, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, manifestó que la votación de la Reforma Laboral no podrá realizarse antes del receso legislativo de febrero y deberá postergarse para marzo.

Al respecto, el secretario de Estado manifestó que "la reforma laboral, en términos de su aprobación, no va a ser posible aprobarla esta semana, pero eso no quita que podamos hacer todos los esfuerzos en los días que siguen para llegar a acuerdos que nos permitan despacharla más rápido después".

Con este aviso, una de las siete legislaciones que el Gobierno se había propuesto promulgar antes del 31 de enero y una de las más emblemáticas de la administración de la Nueva Mayoría, deberá resolverse durante el año legislativo 2016.

Una situación originada en la falta de acuerdos al interior del oficialismo en puntos fundamentales del proyecto de ley como la negociación interempresa, el no reemplazo en huelga (externo o interno), y la extensión de beneficios a trabajadores no sindicalizados.

Justificando la postergación de la votación de la normativa, el titular de Hacienda concluyó que “es importante tener una buena ley, el ministro vocero ha dicho claramente que lo más importante en todos estos proyectos es que tengamos buenas leyes y en eso estamos trabajando”.


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