Tiene 63 años, pero no sintió temores cuando junto a su mujer se lanzó a la aventura de emprender. “Junto con mi señora decidimos reinventarnos como profesionales. A pesar de a que los dos nos va bien en nuestras profesiones quisimos hacer algo interesante en el ámbito del emprendimiento”, comenta Mario Soto (en la foto).

Este médico veterinario creó “Diagnochip”, un kit con un pequeño dispositivo que puede determinar, en unas pocas horas y a un menor costo, cómo tratar las infecciones urinarias.

Soto cuenta que la motivación tras la creación de este producto se debió a que “todas las aplicaciones apuntaban a desarrollar soluciones, pero para personas que pueden pagar, no eran soluciones para personas vulnerables”.

El profesional, que también fue finalista del concurso internacional de emprendimiento “Chivas The Venture”, cuenta que ya terminó de desarrollar el kit y ahora busca alianzas para comercializar su producto en diferentes mercados, priorizando América Latina, África y Asia. También ha sostenido conversaciones con el Ministerio de Salud “y les pareció interesante la idea, pero por ahora no hemos formalizado nada”, cuenta.

 

Sin temor al riesgo

Soto asegura que, más que el temor a arriesgarse, lo importante para él  “era asumir un poco el riesgo de ser un emprendedor social con alto impacto”.

Asegura que emprender “no ha sido una experiencia traumática para nosotros, sino que ha sido muy enriquecedora”. 

Asimismo afirma que hay un aspecto que lo diferencia de los jóvenes. “Los emprendedores seniors, pasado los 50 o 55 años, tenemos una ventaja bien importante, que es que nos motiva el hecho de la trascendencia más que el tener recursos monetarios de forma inmediata”.

¿Y qué le diría a personas cómo él que quieran lanzarte a la aventura del emprendimiento? “Lo más importante para emprender son las ganas, no hay obstáculos, y salir de la zona de confort y atreverse”.