El humor en las dos primeras noches del Festival de Viña del Mar ha estado marcado por las críticas a la clase política y a los diferentes casos, en los que han estado involucrados, durante el último año. Primero fue el comediante Edo Caroe quien apuntó directamente a este grupo y anoche Rodrigo González, volvió a repasar a la clase política. 

Una situación que para diversos dirigentes ha generado preocupación. Según reproduce este miércoles “El Mercurio”, el diputado socialista, Juan Luis Castro, manifestó que “el Festival de Viña del Mar es in termómetro y el descrédito que ha tenido la política es natural que de pie al humor y las tallas, y a profundizar la crítica. Pero Naturalmente hay límites”. 

Por su parte, el diputado y vicepresidente de la Democracia Cristiana, Matías Walker, destacó la libertad que existe en el país para expresarse y reconoció que el humor es una forma en que la sociedad canaliza su apreciación del poder. 

No obstante, manifestó que algunos de los chistes de la rutina de Caroe fueron de “mal gusto”. 

El tema de las rutinas fue incluso comentado por la ministra de Educación, Adriana Delpiano, quien al ser consultada por la materia destacó la “libertad de expresión” y dijo que “el país entero tiene que hacer un esfuerzo de valorar, de no generalizar situaciones respecto de las instituciones”. 

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