• Aún activos: Desde la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech) explican que, en muchas ocasiones, las personas de la tercera edad “si bien puede que ya no sientan las energías para emplearse en un trabajo tradicional, sí tienen la voluntad de realizar algo que les guste y los haga sentirse vitales”. 
  • No sólo ingresos, también un hobby: Al terminar una larga vida como empleados, los emprendedores “seniors” ven la oportunidad de materializar un proyecto propio que, más allá de traer nuevos ingresos, les permite ocupar su tiempo en algo que les gusta y gratifica.
  • Red de contactos: Al tener una larga trayectoria y al haberse especializado en un  rubro en particular, además de conocimiento, se obtiene una amplia red de contactos para llevar a cabo los proyectos. También es importante participar de encuentros y seminarios del mundo del emprendedor, para conocer historias, feedback de los proyectos y hasta financiamiento.  
  • Dificultades en el camino: La falta de financiamiento y una mala administración del negocio son las principales razones por las que un emprendimiento fracasa, independiente de la edad. De hecho, 70% de los emprendedores que no ha tenido éxito menciona esas dos razones, según el estudio Radiografía del Emprendedor 2016 realizada por Asech.
  • No todo es tecnología. La sociedad ha vivido cambios digitales muy veloces en las últimas décadas y hay sectores que han quedado fuera. Esto no debe ser un impedimento y, aunque es importante actualizar los conocimientos, no todos los nuevos negocios deben ser tecnológicos, ya que “la gracia de emprender está en agregarle valor a algo conocido”, dicen expertos de Asech.

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