Dolph Lundgren se convirtió en un actor icónico de cine de acción, gracias a los papeles que ha interpretado por décadas en películas de este género en la pantalla grande. Ivan Drago fue el mítico personaje que lo llevó a la fama con la película Rocky IV (1985), en la que interpretaba al musculoso oponente de Sylvester Stallone.

El actor sueco, de 58 años, habla seis idiomas y tiene un IQ de 160, es ingeniero químico y deportista.

Protagonizó las películas The Punisher (1989) y Universal Soldier (1992), además, participó en The Expendables (2010) y The Expendables 2 (2012), junto a las más grandes estrellas del cine de acción. Recientemente decidió romper los esquemas de sus personajes e incursionó en la comedia con la película Kindergarten Cop 2 (Un detective en el kindergarden 2), en la que interpreta a un rudo agente del FBI que para poder recuperar una valiosa información deberá infiltrase en un jardín infantil.

Nuestro medio tuvo la oportunidad de entrevistarlo en Buenos Aires, Argentina y esto fue lo que nos contó.

Ivan Drago es un ícono, ¿cree que volverá algún día?

Espero que no… ¡espero que descanse en paz! (risas). La magia del cine es que si quieres ver a Drago otra vez solo tienes que repetir la película y ahí está, no tienes que repetir su personaje o hacer secuelas solo por ganar dinero.

¿Qué opina de los nuevos actores en películas de acción?

Uno no puede cambiar el mundo, así que se considera mejor ser un actor con uno o dos dobles para las escenas arriesgadas, en vez de hacer todo uno mismo. En los viejos tiempos todo era mejor, no solo era el actor caracterizando el personaje, sino que también se arriesgaba a hacer esas escenas peligrosas, hoy en día muy poca gente hace eso, infortunadamente.

¿Cuáles cree que han sido los mayores cambios en la industria del cine en los últimos años?
Bueno, uno fue el que acabo de mencionar y también las cosas técnicas que hoy en día se usan, como los efectos especiales. Hoy en día puedes añadirlos o eliminarlos, antiguamente tenías que saltar de una ventana y, pues, había una caja en el fondo, pero igual había que saltar, ya hoy en día este tipo de cosas no se hacen. Vale la pena resaltar que en la actualidad esto es más seguro y puedes hacer cosas más fantásticas que antes, eso es diferente.

¿Cómo hace para mantenerse en forma y hacer cinco películas por año?
Me levanto muy temprano y voy al gimnasio todos los días. Trato de que esta actividad sea muy importante en mi rutina. Yo antes podía ir al gimnasio y luego tomar una vaso de tequila, pero hoy en día no puedo hacer eso, solo algunas veces (risas).

¿Por qué decidió ser actor?

Bueno, inicialmente era ingeniero químico y en Nueva York conocí una chica que era cantante, entonces conocí mucha gente del medio y me di cuenta de que esto era más divertido que ser ingeniero o deportista. Me di una oportunidad y muy rápido pasé a actuar en una película de Rocky. En ese momento supe que eso era lo que quería hacer el resto de mi vida y llevo haciéndolo por 30 años.

¿Cómo fue su experiencia de compartir el set con las estrellas de acción en la película Los mercenarios?
Fue muy especial. No hay muchas películas en las que alguien pueda estar y aparezca Chuck Norris y luego en la esquina esté Arnold (Schwarzenegger) y de repente aparezca Sylvester (Stallone) con un arma, es como un sueño bizarro. Fue muy divertida esa experiencia. Me sorprendió cuando me llamaron, fue muy bueno.

¿Hay algo en su carrera que nunca haya hecho y que le encantaría hacer?

Hay muchas cosas, entre ellas, hacer una película en Suecia. He hecho muchas películas en Hollywood, pero nunca una en mi país.