Kirill Oreshkin es un joven de origen ruso que le gusta escalar edificios para poder "capturar imagenes inusuales" y aprovecha para tomarse selfies extremos.

En una entrevista con el sitio Vocativ, Kirill menciona que al inicio tenía miedo a las alturas y no se podía acercar a la cornisa de los edificios debido a una posible caída; pero con la experiencia, los temores se han ido y ahora hace "cosas que no podía hacer antes".

Cuando le preguntan qué pasa por su cabeza cuando se cuelga de los edificios más altos de Rusia sin ningún tipo de protección, responde que "nada especial, sólo trato de pensar en mantenerme con vida", lo que logra cuando se siente seguro de su agarre y ya no tiene miedo.

"Ver y estudiar la ciudad desde diferentes puntos de vista" es lo que ha impulsado a Kirill Oreshkin a subir los 138 metros de la Torre Mercurio, ubicada en Moscú y considerada la más alta de Europa.

Pueden ver algunas de sus fotos en la galería, en las que también está con sus amigos que disfrutan de los selfies extremos.