El artista australiano Dietrich Wegner realizó una obra que recoge fotografías de varios bebés que fueron retocadas con Photoshop para incluir en sus pequeños y tiernos cuerpecitos logos, emblemas y mensajes.

La intención del artista es crear conciencia acerca del uso de la imagen de pequeños en campañas publicitarias que sólo buscan un éxito fácil y evitar el bombardeo consumista del que somos víctimas.

La inspiración para crear la obra fue el embarazo de su mujer.

Sin haberlo pedido, la pareja comenzó a recibir por correo folletos publicitarios con productos para bebés, lo que hizo que se cuestionara si eso, más que un método para vender, era un conjunto de valores que le decían qué tipo de padre debía ser y qué tipo de niño debía tener. Así, tatuó a dos peques de pies a cabeza con los logos de firmas comerciales en una obra que el artista llamó Cumulous Brand.

Y aunque la imagen causa escalofrío a todo aquel que la mira, afortunadamente no es real