Los datos recogidos por la Agencia Europea de Seguridad de las Redes y de la Información aseguran que los delitos relacionados con la copia de las tarjetas y su posterior utilización fraudulenta se han disparado un 149% desde 2008.

Skimming (clonación de tarjetas de crédito). Es una práctica cada vez más peligrosa, pues los avances tecnológicos juegan un papel sumemente importante.

El skimmer es un aparato que utiliza la tecnología usada por los cajeros automáticos para leer la banda magnética de las tarjetas. En este caso se realiza la lectura pasándola por una pequeña ranura y los datos quedan almacenados para transferirlos posteriormente a un ordenador.

Este tipo de delitos generan pérdidas para los usuaros y las entidades financieras de más de 500 millones de dólares anuales tan solo en europa.

Para copiar la banda magnética de las tarjetas, sólo se necesitan 13 dólares que es lo que aproximadamente cuesta un lector y alejar la tarjeta de la vista de su propietario durante 4 segundos.