En marzo de 1984, la firma tecnológica Motorola hizo historia al iniciar la venta de un novedoso, pero a la vez extraño para el gran público, producto: un "ladrillo" -así fue conocido- con botones, antena y batería con el cual se podía llamar sin la necesidad de cables.

Con el nombre de "DynaTAC 8000x", este teléfono celular presentó unas particulares características técnicas: pesaba 790 gramos y medía 25 centímetros, sin contar la antena fija que poseía. Además, su pantalla solo permitía visualizar el número que era marcado.

El jefe del equipo de trabajo sobre tecnología para comunicaciones móviles fue Martin Cooper, quien con el paso de los años fue considerado como uno de los padres de la telefonía móvil a nivel mundial. De hecho, el lideró una prueba experimental realizada años antes con un prototipo de este equipo, para lo cual llevó a cabo una llamada a su competencia, Joel Engler, de los Laboratorios Bell.

Según cifras de Motorola, podía lograr una autonomía de batería cercana a los 60 minutos en reposo y solo 35 minutos en modo conversación. Para ello, se introdujo en el mercado una serie de accesorios, como por ejemplo un cargador portátil -que muchas veces provocaba cortocircuitos- e incluso una funda de cuero, como detalló   Milenio.com.

​Cooper y su equipo fueron galardonados con el Premio Draper de la Academia Nacional de Ingeniería por su trabajo.

En 1984, este equipo tenía un costo cercano a los cuatro mil dólares.

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