Internet no existía en su época de juventud. La revolución digital partió cuando ellos probablemente estaban cumpliendo las cinco décadas, por lo que computadoras y redes sociales son algo lejano, pero sus nietos insisten en que deben entrar a la red de redes. Ante esto, la pregunta es clara: ¿cómo introducir a los adultos mayores a Internet?.

“Sin duda, el uso de internet es un descubrimiento para los adultos mayores. El acceso al mundo virtual les abre la oportunidad de mejorar su nivel de comunicación con el mundo exterior, especialmente con su red familiar, y les permite aumentar su red social. No obstante, es frecuente que se nieguen a su uso porque se demoran en descubrir sus beneficios”, asegura Sandra Pérez, docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico.

Según los datos de la Encuesta Nacional de Acceso y Uso de Internet en Chile del año 2015, en su encuesta anexa a Pueblos Originarios y Tercera Edad, el 66% de los adultos mayores declaró nunca haberse conectado a Internet. Sin embargo, un 30,3% reconoció haber utilizado la web para adquirir información, para entretenerse y/o efectuar transacciones.

En ese escenario, la forma efectiva de convencer a un adulto mayor a ingresar a Internet es mostrándole las cosas útiles que puede hacer allí, como comunicarse con familiares, encontrar información de su interés, etc.

“Los adultos integran nuevo conocimiento y nuevas prácticas cuando hay un convencimiento de que esto les reportará beneficios. Es muy importante considerar el grado de motivación y la necesidad que tengan de comenzar a usar estos medios tecnológicos. Muchos de ellos integran el uso de internet cuando un hijo, un nieto o alguien emocionalmente muy cercano se aleja y se ven en la necesidad de comunicarse con ellos vía online. Por lo tanto, el aprendizaje tecnológico es mucho más efectivo cuando va acompañado de un trasfondo emocional”, indica la especialista.

Muchas veces los nietos comienzan explicándoles cómo funcionan las redes sociales y les crean cuentas en esas plataformas. Según la experta, eso no ayudará a convencerlos de ingresar a la web e incluso podría hasta espantarlos, ya que esos sitios presentan mayor dificultad para los adultos mayores.

“Se recomienda que les muestren dos o tres usos de internet, como por ejemplo, enseñarles a leer el periódico del día, a hablar por Skype con los nietos y a ver fotografías de la familia. Se ha descubierto que en una etapa inicial no se deben incluir los sistemas de redes sociales, como Facebook, Twitter y mensajería instantánea, ya que son conceptos un poco complicados para la gente mayor”, recalca la docente. 

“Un buen camino es despertar en los adultos mayores el interés por el uso de fuentes de información para satisfacer necesidades específicas, como por ejemplo, aumentar sus habilidades culinarias accediendo a nuevas técnicas y recetas, entretenciones como libros digitales y juegos, etc. Establecer un vínculo entre un adulto mayor y un computador o un tablet requiere de una estrategia, en la que primero se definan los posibles usos que se dará al medio virtual”, agrega Pérez.

El Gobierno de Chile está constantemente realizando acciones y ofreciendo programas para la alfabetización digital de los adultos mayores, a través de cursos, talleres y alianzas con instituciones como ChileEnter y la Fundación Vida Rural, con el fin de impulsar el derecho al uso de las tecnologías de la información. Pero, según la especialista de la U. del Pacífico, no es suficiente, por lo que el grupo cercano al adulto mayor tiene un rol fundamental en propiciar su ingreso a la web. 

“En Chile muchas instituciones, especialmente los municipios, han ido incorporando programas educativos en TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) para adultos y especialmente para adultos mayores. No obstante, es poco probable que un adulto mayor que no pertenezca a un grupo organizado acceda a estas actividades por iniciativa propia. Por eso es bueno que la familia sea la que estimule al sujeto a tomar la decisión de incorporarse, e inclusive acompañarlos en la etapa inicial”, concluye Sandra Pérez, docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico.

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