El hecho ocurrió en 2012 y sus efectos se ven hoy. En aquella oportunidad, un funcionario del servicio de almacenamiento en la red Dropbox sufrió el robo de sus credenciales, lo que dejó expuesto los datos de cerca de 60 millones de usuarios alrededor del globo.

La historia, como consignó la versión digital de El País de España, quedó en evidencia cuando se solicitó que se cambiaran las contraseñas, aunque la compañía descartó accesos no autorizados.

Si bien la firma en primera instancia aseguró que esta filtración de datos solo involucró las direcciones de correo electrónico, finalmente se reconoció que las antiguas password también quedaron expuestas.

Hasta el momento, la única forma de saber si una cuenta se vio afectada por esta vulneración de seguridad es si recibió un correo electrónico pidiendo el cambio de contraseña, aunque está habilitado un sitio web donde cualquier usuario puede consultar.

Junto a ello, se recomienda habilitar la opción de "verificación en dos pasos".

Previamente, la red profesional de empleo LinkedIn también fue víctima de un hackeo.

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