A la espera que finalmente el juego de realidad aumentada, Pokémon GO esté disponible en Chile, los fanáticos pasan las horas revisando los sitios de Facebook y Twitter donde pueda aparecer alguna información que les calme la ansiedad.

Es en uno de estos sitios, que apareció una particular teoría sobre la realidad del mundo Pokémon, la que de inmediato levantó la polémica entre los seguidores del video juego, el manga y la serie animada.

El post recurre a la ciencia al plantear que las pokébolas en la teoría de transferencia cuántica, por lo que serían puertas a otras dimensiones, por lo que los pokémon al entrar son transferidos a un universo paralelo.

Y porqué los entrenadores son niños, la teoría responde que las fuentes de energía del plantea están agotadas tras una guerra en la que murieron la mayoría de los hombres adultos.

En el universo pokémon no hay democracia ni un reino, establece esta teoría, pero existen municipalidades que están a cargo de la “Compañía Silph”, encargados de producir a los primeros pokémon a partir del ADN de pokémon históricos.

De esta manera los pokémon, especialmente los Pikachú son enviados a un universo paralelo donde son utilizados para producir energía, transformándose en esclavos de la corporación.

¿Los malos o los buenos?

desde esa perspectiva, el equipo Rocket no serían los malos, sino que los revolucionarios que quieren desenmascarar a la corporación reinante.
“El único que ha visto la verdad es Giovanni, el fundador del equipo Rocket, Él conoce la verdad y es tratado como terrorista”.

 Por eso el lema del equipo dice “para proteger al mundo de la devastación, para unir a los pueblos de nuestra nación; para denunciar los males de la verdad y el amor; para extender nuestro reino hasta las estrellas”.

La teoría establece entonces que “el mundo de pokémon es una distopia caótica, gobernada por una compañía, que esclaviza a los pokémon y manipula a la gente e incluso clonan a los humanos”, explicando así la existencia de las Jennys y Joys de todos los pueblos que visitan los entrenadores.


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