La fiebre desatada tras el lanzamiento de Pokémon Go no ha estado exenta de polémicas. A pesar de la diversión que implica utilizar este juego, la app ha protagonizado diversos incidentes que van desde caídas y accidentes automovilísticos hasta ataques de denegación de servicio (DDoS), hecho que ha mantenido fuera de línea al popular desarrollo durante horas.

Peor aún, un colectivo de hackers llamado PoodleCorp, ya lanzó la amenaza de generar un movimiento a mayor escala contra el videojuego de aventuras. “Lo hacemos porque podemos, nadie puede detenernos y nos gustaría causar caos”, comentó uno de los miembros a través de The Next Web. 

El problema radica en que nadie puede asegurar de que la finalidad de los ataques sea sólo generar molestia a los usuarios, sino que existe la posibilidad de un intento masivo de robo de datos dado a que Pokémon Go almacena direcciones y contraseñas de correos electrónicos y el login se lleva a cabo del sistema de cuentas de Google.

Pokemon Go solicita acceso a la cámara, posicionamiento y almacenamiento (a priori no hay problemas ya que son datos obvios para el correcto funcionamiento), pero el acceso a los contactos puede ser un tema cuestionable y por consecuencia traer riesgos de privacidad de información, señala Maximiliano Geoffroy, Subgerente de preventa y productos de NovaRed.

Entre las recomendaciones de expertos, por ejemplo, está en revisar los términos y los permisos que se concede al juego al momento de su instalación, ya que permitirá comprender exactamente lo que activará o utilizará durante su uso.

Además, está la recomendación de revisar la firma de aplicaciones de terceros que se vinculan a Pokémon Go, como por ejemplo algunos radares o apps de chat que circulan en las tiendas de Android e iOS.

Cada sistema operativo, por último, tiene la opción de revisar y modificar los permisos entregados a la aplicación, los cuales están accesibles desde el menú configuración de cada una.

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