La premisa era bastante sencilla: había que compartir la imagen, darle "me gusta" a un grupo de Facebook en particular y escribir el color deseado. Tras hacer eso -y si la suerte acompañaba- uno de quienes siguiera esas instrucciones se transformaría en el flamante dueño de un Range Rover.

Lo atractiva de la oferta hizo que millones en internet realizaran estas tres acciones a la espera del sorteo... que lógicamente nunca se realizó. El golpe de gracia lo dio la propia marca, quien también a través de Facebook desmintió que organizara concurso alguno.

"La técnica utilizada en esta "campaña" es una mala practica utilizada anteriormente en otros rubros tales como hoteles, aerolíneas, joyas, etc. para crear artificialmente una base de datos", es parte de lo expresado.

En la galería pueden disfrutar de algunas postales con este bello automóvil y, por supuesto, revivir el mensaje que se viralizó rápidamente en las redes sociales.

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